FUEGOS FORESTALES

Diez incendios activos mantuvieron la alarma por tercer día en la ciudad

photo_camera Personal de extinción intentando apagar las llamas en Castro Beiro.

Por tercer día consecutivo el monte ardió muy cerca de la capital.

Siete incendios declarados de madrugada en Velle, Castro de Beiro, Cudeiro, Vistahermosa y Ceboliño volvieron a provocar la alarma en el entorno de la ciudad. Por tercer día consecutivo el monte ardió muy cerca de la capital. No hubo tregua hasta la tarde para los equipos de extinción de toda la provincia y medios aéreos llegados de refuerzo desde otras bases de España. Después de las dificultades -en especial los cambios en la dirección del viento- que rodearon los trabajos en San Mamede (Velle) y Vilariño (Pereiro de Aguiar) -todavía activo anoche tras haber quemado 30 hectáreas- el domingo y el lunes, ayer los brigadistas se toparon con la orografía (y otra vez el viento) en el incendio más complicado de la jornada.

Empezó de madrugada, poco después de las 12 según los registros de Medio Rural, en la Costiña de Canedo. Al menos hubo dos focos. Al parecer el fuego fue provocado. Un vecino aseguró haber sido testigo de un incidente entre miembros de la Policía Autonómica y presuntos incendiarios. La Consellería de Presidencia lo desmintió. Pero la intencionalidad del fuego estaba clara para los vecinos de Castro de Beiro y Nogueira que pasaron la noche vigilantes, junto a sus casas. Las llamas ascendieron primero monte arriba hasta a la iglesia y el cementerio desde donde se dominan los barrancos hasta el río. No hay trabajo desde el aire por la noche, y sobre un terreno tan inclinado tampoco pueden hacerlo motobombas y palas. Los equipos de tierra -la mayoría con el descanso justo, sin parar desde el sábado- se preocuparon de evitar que el fuego alcanzara a los pueblos. Por la mañana, el viento giró en dirección suroeste hacia Nogueira. Llegaron los aviones de Antela y Toén, el helicóptero Kamov de Plasencia que hizo noche en Toén, más helicópteros del dispositivo de la Xunta. Había que apagar desde el aire. Y en ello empeñaron toda la mañana y la tarde hasta las 21,00, cuando el incendio se dio por controlado. Además de la orografía y el viento, hubo otro enemigo. El resto de fuegos, que exigieron estirar al límite el dispositivo, como reconoció el propio presidente de la Xunta y denunciaron los sindicatos. Durante buena parte del día hubo al menos diez fuegos activos que mantuvieron la alerta en torno a la ciudad, que no respira desde el sábado. El secretario xeral de Montes, Tomás Fernández, dijo ayer que se le acaban "las explicaciones" e indicó que le parece que "la única razón es generar miedo, generar alarma y que se vean". Fernández dijo que no hay razón para las críticas sobre el esfuerzo en prevención.

Pero ayer volvió a arder el monte en espacios de Red Natura, y el balance del fuego del día anterior en O Xurés fue de 21 hectáreas. Al cierre seguía activo, un incendio que se declaró en Padrenda a las 17,39 horas. Había otro fuego activo en Lobios, en pleno parque. Hubo conatos en Grou (Lobios), Calvos y también otro en Padrenda.

El fuego más grave se localizó en Viana do Bolo, en Pena Trevinca, espacio amparado en la Red Natura. El alcalde, Secundino Fernández, explicó que se declararon varios focos poco después de las diez de la noche del lunes. Ardieron 200 hectáreas. "Case todo monte comunal", dijo el regidor. "Nos temos tres brigadas e dúas estiveron no lume, a outra descansaba. Viana é un concello moi grande. Non coñezo como andarán as pistas por alí, pero as brigadas municipais están para os incendios, non da tempo a facer limpeza". En Vilariño, el fuego en Mormentelos (apenas un conato, en el mismo concello ardieron otras 12 hectáreas) hizo que en lo que va de campaña las llamas hayan tocado ya a los cuatro grandes espacios protegidos de Ourense.

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