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ELECCIONES

"No donaría para restaurar Notre Dame ni para la Sagrada Familia"

La situación de Cataluña influye en los ourensanos menos de lo que se magnifica en las redes a la hora de decidir el voto

Dos hombres delante de la cartelería electoral de la pegada del inicio de campaña en el parque de San Lázaro (SUSO ARJOMIL).
Dos hombres delante de la cartelería electoral de la pegada del inicio de campaña en el parque de San Lázaro (SUSO ARJOMIL).
"No donaría para restaurar Notre Dame ni para la Sagrada Familia"

Más que independentista, el conflicto territorial catalán es invasivo. El "procés" ha colonizado las tertulias políticas desde hace meses y hay formaciones que en la campaña pivotan sobre Cataluña su estrategia electoral. Las redes sociales también han ardido durante la semana a la misma intensidad que el fuego devastó Notre Dame con los testimonios de solidaridad y las fotos de recuerdo del símbolo de París. Pero a veces el humo de Internet magnifica las brasas e impide ver la frecuencia de los latidos de la ciudadanía.  

Preguntar sobre Cataluña por la calle es como intentar vender en la era digital una enciclopedia en papel a puerta fría. El resultado suele acabar en portazo. El último macrobarómetro electoral del CIS afirma que Cataluña es el octavo problema que preocupa  actualmente en España. En Galicia el desvelo desciende hasta la undécima posición. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha iniciado una campaña para conseguir donaciones de particulares para restaurar Notre Dame en cinco años con el gancho de beneficios fiscales hasta los 1.000 euros. ¿Estarían dispuestos los ourensanos a rascarse el bolsillo por una joya arquitectónica? ¿Y si la desgracia ocurre en la Sagrada Familia de Barcelona? Dos preguntas para sorprender con la guardia relajada y comprobar si el "procés" va a pesar a la hora de decidir el voto en estas elecciones.

"Yo no donaría ni para Notre Dame ni para la Sagrada familia. Son temas de la Iglesia y que se arreglen ellos", afirma un kiosquero en los aledaños de la catedral de Ourense. "Creo que Cataluña es España y no se puede independizar, pero el "procés" no influye en mi voto", añade. Una pareja joven recorre la zona con paso festivo. Acepta las tres preguntas. El chico afirma que no aportaría ni un céntimo para "nada que tenga relación con la Iglesia, ya sea en París, Barcelona u Ourense". Ella, en cambio, sí contribuiría para restaurar o acabar los dos templos. Él es mecánico y ella operadora en un tanatorio. Los dos coinciden en que "Cataluña será indiferente" cuando entren en el colegio electoral el domingo 28. "Y los dos iremos a votar", subraya el mecánico.

Por la plaza dedicada a la mítica banda Los Suaves un constructor y un arquitecto se recrean con la vista de la catedral. El arquitecto contribuiría sin dudar a reparar Notre Dame y la Sagrada Familia, "independientemente de que estén en Francia o en Cataluña, porque se trata de patrimonio artístico", pero siempre y cuando la aportación cuente "con beneficios fiscales", como propone Macron. El constructor muestra dudas sobre la generosidad para restaurar un templo, y su colega le cede la palabra para que opine sobre Cataluña: "Pues oye, con todo lo que están pintando los catalanes, algo influye y te lo piensas a la hora de decidir el partido al que votar. 


"Yo, como el Vaticano"


En las terrazas situadas a la orilla del Concello una funcionaria comparte conversación y cañas con unas amigas. "No donaría porque creo que tiene que ocuparse el Gobierno". El dueño del local escucha la conversación y aporta desinteresadamente su opinión: "Tenemos nosotros otras cosas para donar, pero yo, como el Vaticano, aportaría mis conocimientos técnicos". La mesa se parte el eje con el comentario. La funcionaria no dedicará ni un minuto a Cataluña en la jornada de reflexión. "Estoy a favor de que les permitan hacer un referéndum aunque no soy independentista, pero hay temas más importantes en la campaña para tomar la decisión. "Pues a mí puede, no vaya a ser que... La respuesta es a la gallega". El hostelero se cuela otra vez en la conversación y motiva una risotada en la clientela.

A unos kilómetros, en una cafetería en el Polígono de San Cibrao, un responsable de logística y un profesor de autoescuela, aceptan las preguntas tras unos segundos de cautela. No aportarían un can para restaurar un templo, "y más cuando ya hay gente pudiente comprometiéndose a hacerlo". El tema de Cataluña les provoca "indiferencia y pesadez", por lo que votarán en función "de los problemas que preocupan de verdad a todos". Quedan días de campaña, tiempo para que los candidatos ajusten el tono y el tema de sus discursos.