Ourense

“Es raro el mes que no llaman, la gente quiere escapar de la ciudad"

Ourense

“Es raro el mes que no llaman, la gente quiere escapar de la ciudad"

FONTEDOURO (PUNXÍN) 23/01/2021.- Aldeas que resisten. Enrique Teixeira. . José Paz
photo_camera Henrique Teixeira, vecino de A Moa (Punxín), disfruta cada día del río Barbantiño. (FOTO: José Paz)
Henrique Teixeira es uno de los nuevos vecinos del núcleo de A Mova, en Punxín

Dentro del término municipal de Punxín, Pazos de Arriba y Fontedouro pasaron en 2020 de cero a dos y tres habitantes, respectivamente. Henrique Teixeira es vecino de los nuevos residentes de Fontedouro, aunque su domicilio, unos pocos metros más alejado del río, ya pertenece a A Moa: "Vienen aquí a menudo, trabajan en la ciudad. Llevan poco menos de dos meses". Teixeira asegura que nunca cambiaría esta bucólica estampa por la capital provincial, "y menos ahora que está el covid por ahí". Le encanta salir a correr por la senda del río Barbantiño, 14 kilómetros entre la ida y vuelta. "Es una pasada". Tiene constancia de que se están comprando viviendas y fincas en la zona: "La casa de al lado pertenece a una pareja del País Vasco, vuelven cada verano. Otra pareja de Madrid vino a preguntar el año pasado".

El alcalde de Punxín, Manuel Vázquez, recuerda el fallecimiento de los dueños de la única casa habitada de Pazos de Arriba. Ahora, tras venderse la propiedad, esta unidad poblacional vuelve a contar con una familia censada. En Fontedouro ocurrió lo mismo. El regidor subraya que "se está vendiendo y alquilando, la cosa está en marcha. Pero muchas veces la gente no viene a las aldeas porque las reparaciones son caras y complejas. Las casas están viejas, hay que tener subvenciones y meter dinero a fondo perdido. En otros tiempos se construían viviendas sin proyecto y aún están de pie, ahora exigen tanto que es imposible". 

San Amaro también disfruta de cierto regreso, gracias a sus buenas comunicaciones con Ourense o Carballiño. La aldea de O Souto tiene ahora dos habitantes según el INE, y el alcalde, Rubén Gómez, subraya que "es raro el mes que no llaman. La vida en la ciudad no se lleva nada bien ahora mismo, la gente quiere escapar. Demanda sí que hay, pero la gente quiere fincas porque las casas están muy caras". Y a la hora de construir hay trabas: "Debemos aprobar un nuevo plan. A menudo no se puede construir ni al lado de otras viviendas".