La Región

ENTROIDO

Los escolares cuidan la naturaleza y sus dietas en animados desfiles

Touriñán pregonó el Entroido, la ciudad se despertó con los críos luciendo disfraz y la animación pasó después a los Vinos

 

Los escolares cuidan la naturaleza y sus dietas en animados desfiles

Con batukada y Touriñán. Así arrancó oficialmente el Entroido de la ciudad. La Praza Maior se llenó para ver al humorista con el disfraz que más se repite en los carnavales de 2019. Hasta el actor bromeó con la dificultad de encontrar el traje en algún chino.

El pregonero invitó a los ourensanos a "rir e facer o amor" y salió al escenario vestido de personaje de "La Casa de Papel", la exitosa serie de Netflix. De atracador con mono rojo y careta de Dalí.  "Vamos, un choqueiro pijo con careta de Dalí", resumió, recordando que el Xoves de Comadres le toca "moi dentro", por sus años representando a "Mucha" en la TVG. "Ía vir de personaxe de Fariña, pero...", terminó la broma. La noche dio para mucho y muchos fueron los personajes de "La Casa de Papel" que se pasearon por las calles de Vinos. Sin embargo, la originalidad se manifestó ayer por la mañana. Los desfiles de los colegios, un clásico del Viernes de Entroido que nunca defrauda.


Animales muy gallegos


Que en el Viernes de Entroido los protagonistas son los jóvenes lo corroboran las calles llenas de disfrazados con la mochila a la espalda. Pero también es jornada para los más pequeños. La ciudad se llenó de vida con los desfiles escolares. Los de la Purísima alegraron la mañana a los vecinos del casco histórico. Este año, la temática fue de animales. Los pequeños lucieron sus trajes de pingüinos, abejas, gallinas, mariquitas, cocodrilos, pavos reales y...uno muy gallego: de pulpos.


“Bosque en cinzas"


Tampoco dejaron indiferente a nadie los del CEIP Albino Núñez, en Casardomato. Porque el Entroido también sirve como reivindicación. Hadas, duendes y lobos compartieron desfile con el "bosque en cinzas". La representación de los escolares, en defensa de los montes gallegos, conquistó a los padres y vecinos que se acercaron a ver el desfile.

Y otra reivindicación, por los hábitos saludables. A alguno le costó asimilar el disfraz de "alimentación saludable" que propusieron en el colegio de Seixalbo. Pero se materializó en sandías, tomates, naranjas y ensaladas completas desfilando hasta la praza Paquita e Nicanor. En este núcleo ourensano, que vive el Entroido con personajes propios, hubo una novedad en el tradicional desfile. Los pequeños salieron a las calles, animados por la charanga, con un compañero nuevo. Nada más y nada menos que Vicentiño, el hijo de Paquita y Nicanor, las figuras del Entroido de Seixalbo. Como un niño más, acudió a clase durante todo el año. A juzgar por las sonrisas, les costará despedirse de él.

La música de los centros escolares que celebraron sus desfiles y bailes de Entroido animó el ambiente en la ciudad, que continuó por la tarde al ritmo de Trópico de Grelos, Támega y Os Caliqueros. Ya por la noche, las charangas y una sesión DJ en la Praza Maior cerraron el viernes de Entroido para dar paso a los "días fuertes". Continúa el Entroido con fuerza en la ciudad.