La Región

REPORTAJE

Espíritu “malembe" en el Congo

Dos maestros ourensanos forman parte de una ONG que atiende a los 500 menores del orfanato más grande de la República Democrática del Congo.
Juan Rodríguez de Uña y Pablo Varela, ayer frente a la facultad de Educación del Campus. (Foto: Martiño Pinal)
Juan Rodríguez de Uña y Pablo Varela, ayer frente a la facultad de Educación del Campus. (Foto: Martiño Pinal)
Espíritu “malembe" en el Congo

Malembe significa "más despacio" o "cuidado" en el dialecto “lingala” que hablan en Kinshasa, República Democrática del Congo. Malembe es la única forma de gestionar la frustración de convivir con la muerte a diario. El maestro ourensano Pablo Varela acaba de regresar del orfanato más grande de un país que ocupa los titulares por la gran epidemia de ébola que asola a la población. Varela es el coordinador de la ONG "Malembe", formada por el nominado a premio Nobel de la Paz Hugo Ríos y  que impulsa proyectos educativos en este centro que acoge a 500 niños. 

Desde enseñar el abecedario, pasando por la concienciación de higiene, hasta lograr que las niñas más excelentes se gradúen en la universidad. Juan Rodríguez de Uña, otro maestro ourensano, le da el relevo. Ya hace las maletas para volver a este orfanato en el que ejerció un voluntariado y en el que se enamoró de una causa: la de los niños con discapacidad, doblemente estigmatizados.


Las llegadas


"El perfil de los niños que llegan es muy amplio. Algunos tienen enfermedades psíquicas, hay críos que dejan en la puerta siendo bebés y padres que acuden porque dicen que no tienen posibilidades para mantenerlos. Muchas son historias que más tarde descubres que son mentiras. Llegan con un nombre falso y buscan sacarse al niño de encima", explica el coordinador de Malembe.


“Es duro"


Lo que más le chocó a Juan en su primera experiencia en el orfanato es que "allí entraban niños a morirse. Pero nunca se dice que no a nadie. Es duro", apunta. Pronto se entusiasmó por los niños con algún tipo de discapacidad. "Tienen que ser los mimados", dice. Su proyecto educativo irá relacionado con su inclusión. 


500 hermanos


Como en cualquier casa, los niños "se quieren todos como hermanos", dicen los ourensanos. "Por tanto, es su hermano el que acaba de morirse. Son una gran familia y esto te marca mucho", explica Varela.


Niñas excelentes


Hay un proyecto de excelencia educativa "donde todas son niñas, son las mejores de la casa" y hay huérfanos que ya están en la universidad: 14 para ser exactos. Son las alegrías del proyecto que fundó el padre Hugo en 1981. 

En estos momentos, tienen un convenio con la Universidad Pedagógica del Congo. "Ellos tienen que desarrollarse. Lo interesante es que a largo plazo sean los congoleños los que se hagan cargo del proyecto", anota el coordinador de Malembe. 

Pero todavía es pronto. La ONG demanda "voluntarios, psicólogos, pedagogos… Queremos que el proyecto deje de ser un voluntariado de verano, que se vea como algo continuo", explican. El dominio del francés también es útil.


Concienciación


"Malembe es tranquilidad. Es otro planeta. Esto te sirve como lema, porque cada cinco minutos tienes una frustración si vienes de este mundo", apunta Pablo Varela, que reivindica la "concienciación en Occidente".

Juan Rodríguez de Uña, al que apenas le quedan unos días para partir, dice: "Son niños. Ellos sueñan con ser lo que queremos ser todos de pequeños. Y aunque es difícil, la pediatría les sirve de trampolín para salir de un trabajo de baja cualificación y tener otras salidas".