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El jabalí “sacha" en el Botánico

Desde julio, cada noche el parque de Montealegre es visitado religiosamente por un grupo de cerdos salvajes. Los trabajadores se ven incapaces de frenarlos: "É unha vergonza que veña xente e esté todo así". 
El jabalí “sacha" en el Botánico

El Botánico de Montealegre cuenta con unos visitantes nocturnos, nada agradables y bastante destructores. Los jabalíes campan a sus anchas por los terrenos desde el mes de julio, provocando desperfectos en los jardines todos los días.

El inicio de esta situación se remonta dos meses en el tiempo, cuando los primeros "porcos bravos" se adentraron en el Botánico. "Dende o mes de xullo, todos os días veñen", indica José Manuel Corbal, encargado del espacio de Montealegre. Corbal aqueja los numerosos avisos que ha enviado sobre esta situación. "Levo dous meses reclamando unha batida urxente", apunta desesperado ante unos desperfectos que afean "a parte máis bonita".

Las superficies levantadas llegan hasta terrenos con cemento por debajo, como explica el encargado: "Reparámolo como puidemos, hoxe - por ayer- levoulle toda a mañá a uns rapaces de Aspanavis que nos axudan para tapar todos os buratos sen que se notase moito". Los jabalíes ya tienen un camino preparado que siguen cada noche para adentrarse en el Botánico. "Hoxe - por onte-  andiveron cinco persoas arranxando porque é unha vergonza que veña a xente e esté todo así", cuenta José Manuel Corbal.

mg_8617_resultLos visitantes se sorprenden ante el aspecto que presenta el Botánico por la actuación de los jabalíes: "Tivemos un grupo de 40 persoas que nos preguntaron se non lle poñían remedio, e eu díxenlle que non", afirma Corbal.


“Temos un presuposto de mantemento moi pequeno"


La escasez de recursos tanto personales como económicos, dificulta que las reparaciones se completen. "A reparación dos 200 metros do valado xa custa uns 4.000 euros, sen contar cos traballos de cavar e sementar de novo os xardíns e temos un presuposto moi pequeno para todo", afirma Corbal. Las cercas del Botánico se encuentran destrozadas por el lugar el cual el jabalí toma como entrada cada noche, que derrumbó las piedras que formaban parte de ellas. A nivel de personal, apunta que necesitan más ayuda con el mantenimiento, dado que son tres personas para 14 hectáreas y más de dos kilómetros de valla. "Hoxe - por ayer -  tocoume estar eu solo para arranxar o do xabarín, regar e manter os xardíns en condicións e é moito traballo".n