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TRIBUNALES | OURENSE

Juez a los 42 pero en tiempo récord

Esteban Basalo acaba de aprobar la oposición de juez pero con dos particularidades: decidió opositar a los 40 y pasó la exigente criba en un tiempo récord, un año y nueve meses.

Esteban Basalo Moreno, en su antigua oficina de Basalo Centro Jurídico.
Esteban Basalo Moreno, en su antigua oficina de Basalo Centro Jurídico.
Juez a los 42 pero en tiempo récord

Pasar de década invita a la reflexión y Esteban Basalo Moreno, al cumplir los 40, no cambió de coche sino que vendió a su socia María la empresa de administración de fincas que había creado; se fue al paro, con un hijo de 10 años, y decidió volver a coger los apuntes para cumplir el sueño de los veintipocos. Siempre quiso ser juez y, alentado por su mujer, Raquel, comenzó a estudiar entre ocho y once horas diarias de lunes a sábado para memorizar un temario infinito. En un año y nueve meses, lo consiguió, un tiempo récord ya que el promedio es de un lustro. En esta última convocatoria, concurrieron 4.500 aspirantes para 300 plazas. En la criba del test, el primer examen, solo quedaron 1.500.

Por eso, cuando se abrió el gran portalón de la sala del Supremo donde el 6 de junio pasó su último examen oral -desarrollar cinco temas en una hora a 12 minutos cada uno- para comunicarle que ya tenía toga, hubo un 'tsunami' de emociones, palabras y movimientos: no podía parar de llorar, los pies se movían sin control  mientras hablaba con los siete miembros del tribunal.

Esteban será uno de los jueces de la 70 promoción que en septiembre se incorporará a la Escuela Judicial del CGPJ en Barcelona, el MIR de la judicatura. "Seré el abuelo de la promoción porque cumplo 43 este año", asegura riéndose, pero ejercer, enfatiza, "será el recopetín". Su nuevo objetivo, ser magistrado de Menores, una jurisdicción que le parece apasionante porque cree en el poder de la reeducación.

En su decisión, según comenta, hubo "un factor constante", su mujer, y "una variable", la muerte de su padre en 2015 cuando se acaba de jubilar y "un cáncer se lo llevó en seis meses". Ese fue su verdadero punto de inflexión. "El fallecimiento de mi padre me hizo pensar mucho; la empresa funcionaba bien, tenía mi vida resuelta pero no me llenaba, estaba agobiado porque tenía una espina clavada, ya en la carrera tenía claro que quería ser juez", explica este catalán de nacimiento pero vecino de Coles por convicción -se vino a Ourense a los 14 años-. Al terminar Derecho lo había intentado -se presentó en dos ocasiones a la oposición- pero "circunstancias personales me impidieron seguir".

En diciembre de 2016, comenzó a madurar la idea , buscó el temario por internet y en febrero optó por contactar con su preparador, el presidente de la Audiencia, Antonio Piña, ante quien "cantaba" un día a la semana los 320 temas. "La primera vez que hablé con él me dijo que estaba tarado, pero cuando comenzamos en septiembre de 2017, tras la primera clase, vio que iba a por todas y que sí podría conseguirlo", rememora Basalo Moreno. Y,aunque hubo un bloqueo importante cuando enfilaba el último examen, él le ayudó a pasarlo.

Tiene claro que memorística y organización fueron claves para superar la oposición, pero, añade, la experiencia de haber hecho otras cosas en la vida -dar clases  en la Postal, trabajar como abogado y crear y dirigir la empresa- "me ayudó mucho".

Aunque aun no está en activo, defiende la calidad de la justicia en España pese a las voces que la desacreditan.  "Muchas veces la gente se deja llevar por información sesgada, pero en este país tenemos grandes juristas y grande sentencias". A su entender, su papel en un juzgado tiene que ser "dar soluciones a los conflictos" con una acertada interpretación de las leyes.

La teoría la sabe bien -obtuvo un 80,45 sobre 100 lo que acredita un gran conocimiento del ordenamiento jurídico- pero ahora toca llevar a la práctica."La  vocación como servidor público la tengo pero debo combinarla con  análisis y autocrítica", reflexiona. Eso sí, se acabó "el imperio del silencio", en palabras de su hijo Adri, el cronómetro y los rotuladores.