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Médicos ourensanos ante el coronavirus: “Volver a casa ahora es como entrar a quirófano"

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ALERTA SANITARIA

Médicos ourensanos ante el coronavirus: “Volver a casa ahora es como entrar a quirófano"

Cristina Margusino e Isabel Gil.
photo_cameraCristina Margusino e Isabel Gil.
Los profesionales de la sanidad, en primera línea en la lucha contra el COVID19, extreman la precaución en sus hogares

A una parte importante de la población tan sólo se le pide una cosa: que se quede en casa. Otras muchas personas se encuentran en primera línea de fuego con el objetivo de frenar el coronavirus. Se trata de los médicos, enfermeras, técnicos, celadores, auxiliares o limpiadores de hospitales que, cada día, regresan a sus hogares tras largas jornadas de trabajo. Algunos apuntan que cruzar las puertas de sus casas es "como entrar a quirófano" en referencia a las medidas higiénicas y de precaución que deben adoptar para preservar la salud de quienes viven con ellos, pues son conscientes de su exposición al virus en los centros hospitalarios. En este sentido, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, confirmó esta semana que el 9 por ciento de los infectados de Galicia -un total de 125 personas- es personal sanitario. De esta cifra, Ourense se lleva la peor parte, con más de una treintena de profesionales afectados por el COVID 19.

Mucha precaución

Rogelio Viñán, ginecólogo del Hospital de Verín, explica que, antes de entrar en su domicilio, se desviste en el propio garaje. "No entro a casa con la ropa que traigo del hospital. Voy directo a lavarme las manos y después a la ducha. La ropa se queda lejos de mi niña", detalla el profesional sanitario. "Van a cambiar mucho los hábitos en general. Ahora usamos mucho más la lejía. De aquí a un par de años, mientras no haya una vacuna eficaz y probada contra el coronavirus, se va a actuar de otra manera. Después ya se verá si vuelven los hábitos anteriores", añade. 

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Nuria González, enfermera en el CHUO, reconoce que, por prevención, está pasando el periodo de confinamiento sola. "Díxenlle á miña parella que marchase ao seu pobo cos seus pais, pero teño compañeiras que teñen situacións familiares moi complicadas con nenos dependentes e están á espera de mandalos con familiares a outros domicilios ou a que se faga unha reestructuración do servizo para non ter que traballar co COVID 19", explica la profesional sanitaria. 

Cristina Margusino, médico de familia y coordinadora del Centro de Salud de Xinzo, asegura que lleva más de 15 días sin ver a su madre para evitar peligros. "Nosotros entramos por una zona determinada del centro de salud, nos ponemos una ropa determinada y mantenemos la distancia con los compañeros. Al acabar la jornada nos cambiamos de ropa, toda ella la metemos en una bolsa y la llevamos a lavar aparte a 70 grados. A veces puede parecer un poco exagerado, pero hay que evitar todo lo posible cualquier riesgo", relata la coordinadora del centro limiano. "Tengo dos hijas, pero nuestra ropa -su marido también es facultativo-la lavamos aparte, y los besos y abrazos los dejamos para más adelante. Mi madre y mis dos tías, así como mis suegros, son mayores y no los podemos ir a ver y a mí eso me supone mucho. Pero no se puede, son personas de riesgo", añade.

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Mercedes Hernández, médico en el Centro de Salud Nóvoa Santos admite que se siente fuerte para enfrentarse a esta situación. "Cuando ocurre una emergencia así te sale una fuerza que no sabes de dónde te viene. Es importante mantener la serenidad para seguir estudiando y aplicando protocolos, es decir, aportar lo que sabemos de medicina en esta situación", explica la facultativa. "Por otro lado también debemos aislarnos lo máximo posible, proteger a la gente que está en nuestro entorno. Yo tengo una persona mayor a mi cargo y parece cuando voy a entrar a mi casa que voy a entrar a un quirófano. Tomo las mismas medidas higiénicas y de prevención  que cuando en el centro de salud atiendo a un paciente", añade. 

Isabel Gil, alcaldesa de Ramirás y médico en Celanova, cuenta que cada vez que entra a su domicilio procede a una desinfección completa de su indumentaria y de complementos como las gafas. "Lavo el uniforme y las batas a sesenta grados y la higiene de manos es una constante", cuenta.  

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María Francisco, médico especialista en aparato digestivo, y madre de dos niñas no escatima en prevención: "Dejo el calzado en la puerta y voy directa a la ducha. Siempre le digo a las niñas que no me toquen hasta que salga. Al final hay tensión y está claro que medidas tenemos que tomar todos", dice la profesional sanitaria.