Ourense

“A mis ovejas no las mató el abandono sino la enfermedad"

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“A mis ovejas no las mató el abandono sino la enfermedad"

Agustín M.B., este martes en la sala de vistas del Penal 1.
photo_cameraAgustín M.B., este martes en la sala de vistas del Penal 1.
La fiscal acusa a un ganadero de maltratro animal porque sostiene que las privó de comida

Agustín M.B. negó este martes en el Juzgado Penal 1 el maltrato animal continuado que le imputó el  fiscal. Y hasta ofreció una justificación sentimental a la dantesca escena que descubrió el Seprona en la nave que tenía arrendada en A Lama-Piñor, en el concello de Barbadás, cuando el 26 de marzo de 2018, se topó con el hedor dos cadáveres de reses caprinas y una ovina, además de 38 cráneos y otros restos óseos, incluso cortados con una rebarbadora. Según el ganadero, todas sus ovejas y cabras fueron muriendo "por enfermedad" y las dejó en las instalaciones en enero de ese año porque "emocionalmente no pude cargar con la situación y me tuve que ir". Llegó a depositar dos cadáveres en el remolque de un tractor pero "no pude aguantar el dolor porque yo crie a esos animales".

Pero los agentes del Seprona que acudieron al lugar alertados por la Policía Local de Barbadás -los vecinos vieron a los cinco mastines del ganadero merodear por el pueblo en busca de comida - creen  que el ganado falleció "por total abandono", aludiendo a que se les privó de comida y la ingesta de agua. Hasta les llamó la atención que la reses caprinas debieron pasar mucha hambre porque había arbustos en el interior "comidos hasta el tronco" y aparecieron "heces con crotales dentro".

Valoraron que pudieron salvarse porque en la finca había abundante pasto y agua - pasa un riachuelo- pero no podían salir del recinto porque la puerta, aunque no estaba cerrada con llave o candado, es pesada para moverla.

Los agentes también recordaron que el inculpado había sido denunciado un año antes tras una inspección en una granja en Nogueira de Ramuín. Y, aunque el juez ya dijo que eso no lo tendría en cuenta, uno de ellos recordó que el ganadero había autoinculpado en una charla informal. "Nos dijo que había sufrió una pequeña depresión y estaba aburrido de todo".

Las declaraciones de los dos veterinarios que realizaron el acta de inspección tampoco favorecieron a Agustín M.B.  y atribuyen las muertes "paulatinas" de las ovejas y cabras a la "inanición", por falta de comida y bebida, aunque no fue posible hacerse la necropsia de los órganos porque en los tres cadáveres hallados "solo había hueso y piel".

Estos especialistas confirmaron, a preguntas del letrado de la defensa, que en la nave hallaron cuatro medicamentos, uno de ellos utilizado para tratar la enfermedad a la que atribuye el inculpado la mortandad de su cabaña (la basquilla). Una perito dio argumentos a favor y en contra del acusado. Confirmó que le parecía raro que "todas murieran de basquilla" pero también que "un ganadero gaste dinero en medicamentos y después las deje morir de hambre".

La fiscal, que destacó la falta de consistencia de las explicaciones dadas por el acusado sobre la muerte del ganado, reclama una pena de 18 meses de prisión  así como cuatro años de inhabilitación especial para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales.