REPORTAJE

Tres mujeres mayores de 50 años, emprendedoras de éxito

Sólo cinco meses después de iniciar el trabajo, abren sede en la ciudad por la alta demanda existente

Laura Jones, María Raposo e Isabel Fraga, emprendoras pasados los 50 años. (MARTIÑO PINAL)
Laura Jones, María Raposo e Isabel Fraga, emprendoras pasados los 50 años. (MARTIÑO PINAL)
Tres mujeres mayores de 50 años, emprendedoras de éxito

Los expertos lo señalan y los datos lo confirman, encontrar trabajo a partir de los 50 años se vuelve cada vez más difícil, y si además se trata de una mujer resulta más complicado todavía. De hecho, observando los datos de tasa de actividad ofrecidos por el informe del sindicato Comisiones Obreras, en base a los registros del Servicio Público de Empleo, puede observarse que si la tasa de actividad -cociente entre el número de personas en edad de trabajar y los que realmente lo están haciendo- en la franja de edad que va de los 16 a los 24 años se sitúa en el 30,6 % y la correspondiente a los que se encuentran entre los 24 y 54 años es del 85,6 %, cuando se llega a los que superan los 55 años de edad se produce un abrupto descenso, hasta el 20,7 %.

Pero hay excepciones, como la de tres ourensanas en ese umbral y también con mayor edad que, gracias a su creatividad, han logrado emplearse, como emprendedoras y, además, con éxito. Laura Jones, de 61 años; María Raposo, con 50, e Isabel Fraga, de 66 años, rompen con esta idea de que la vida laboral se acaba al cruzar la barrera de los 55 años. Las tres trabajaban en una compañía de seguros antes de lanzarse a su propia aventura empresarial, pero el hecho es que, como explica Laura, "tanto Isabel como yo iniciamos nuestra vida laboral cuando ya teníamos criados a nuestros hijos, con 50 años cumplidos".

El pasado 14 de octubre dieron de alta su idea de negocio, QNecesitas, pero previamente "acudimos a la Cámara de Comercio para asistir a una serie de cursos que nos fueron orientando sobre las posibilidades de mercado, los tipos de negocio y, sobre todo, qué modelo de empresa nos interesaba", señala Jones. Optaron por una cooperativa, a través de la cual ofrecen, por un lado, "los servicios que realizamos directamente y por otro, aquellos en los que actuamos como mediadoras", explica.

Estos servicios son muy variados y van desde "ir a buscar una persona al aeropuerto hasta reclamar un recibo, renovar una documentación perdida si hablamos de una persona mayor que no sabe manejarse con los distintos organismos o hacer la compra si la persona que solicita nuestros servicios está mal; en definitiva, todo tipo de gestiones administrativas y recados", señala María Raposo.

El objetivo es "ofrecer servicios a personas que no cuentan con tiempo para poder realizarlos, trabajamos para darle tiempo a la gente", añade Isabel Fraga.

Entre los más raros que han tenido que atender hasta el momento "está una señora que nos pidió que le aireásemos su casa en Leiro para que no se viera deshabitada".

Por otra parte, cuentan con "un listado de fontaneros, electricistas, jardineros, etcétera, porque nos dimos cuenta de que eran servicios muy demandados". Ésa fue la razón de que "viéramos que esta idea tenía futuro", explica Jones. De hecho, en un principio pensaban desarrollar su actividad online, "pero la buena recepción que hemos tenido nos ha llevado a montar nuestra sede empresarial en galerías Israel", apunta Raposo. La previsión es abrir este mes de abril.

A día de hoy, tras cinco meses en el mercado, "estamos satisfechas, es una idea novedosa y hemos encontrado mercado en Ourense", señala Isabel Fraga, emprendedora a los 66 años, que anima a otras personas a seguir su ejemplo: "Sólo hay que tener confianza y prepararse".