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Obligado a salir del cine 
por llevar una botella de agua

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Obligado a salir del cine 
por llevar una botella de agua

Javier Carballo, con la botella de agua, junto a la cartelera de Galicine, en Ponte Vella.
photo_cameraJavier Carballo, con la botella de agua, junto a la cartelera de Galicine, en Ponte Vella.

La casi media hora de retraso con la que empezó la película provocó el malestar de los espectadores

El debate sobre si se puede entrar a una sala de cine con comida y bebida del exterior volvió a repetirse una vez más. Los hechos sucedieron ayer en las salas de Galicine, en el centro comercial Ponte Vella. Un espectador tuvo que abandonar las instalaciones por acceder con una botella de agua, lo que provocó las quejas de los demás asistentes a la sesión, al producirse el retraso de 25 minutos de la proyección.

Javier Carballo, un ourensano de 39 años, compró una entrada para su hijo y otra para él para la película de "Los Minions", prevista para las 16,45 horas de ayer. "Llegamos con tiempo y dimos un paseo por el centro comercial, donde compré una botella de agua", explica. Llegada la hora, se encaminaron a la sala en la que se iba a proyectar la película. "Yo conocía la norma de Galicine, por la cual te prohíben entrar con bebida del exterior, pero se me olvidó por completo", apunta Carballo. Cuando el trabajador de la empresa pidió las entradas a Javier Carballo le comunicó que tendría que dejar la botella fuera. "Me negué, sin ningún tipo de maldad, porque, hasta donde yo sé, es ilegal lo que hacen y como ya había pagado por un agua, no me pareció justo tener que pagar otra", añade. El empleado, cumpliendo con la normativa de la empresa, insistió en prohibir el acceso a Carballo, pero, con todo, éste entró.

Mientras se reproducían los tráilers, ya en el interior de la sala, un guardia de seguridad del centro comercial instó a Javier Carballo a abandonar la estancia. "De repente, se paró la proyección y volví a repetir que no me iría del cine", afirma. "Supongo que lo harían con la intención de que el resto de espectadores se opusiesen a mi decisión, pero no lo consiguieron, porque todos los presentes me apoyaron", añade.

Aún con la pantalla apagada y siendo las 17,10 horas, el mismo vigilante volvió a acercarse a Carballo para comunicarle que a las puertas de la sala había una patrulla -de dos agentes- de la Policía Nacional. "Me pareció excesivo. Como no quería montar un numerito delante de mi hijo y del resto de asistentes, salí a hablar con ellos", dice. Botella en mano se dirigió a los policías "y les pregunté si era legal lo que estaban haciendo o si estaban cubriendo una ilegalidad, pero no me contestaron", explica Carballo. Ante la imposición de los agentes, tiró la botella a la basura "y aún así me obligaron a salir". Las fuentes policiales consultadas explicaron que se desplazaron al lugar de los hechos "pero no tuvimos que intervenir porque el hombre abandonó la sala por propia intención".

Al término de lo relatado, "no dudé en poner una reclamación", dice Javier Carballo, quien aseguró también que más de seis espectadores siguieron sus pasos porque "al final la película empezó media hora tarde".

Ante los hechos ocurridos, este diario intentó ponerse en contacto con la gerencia de Galicine, de la que no se obtuvo respuesta.

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