La Región

CRÓNICA

El primer pleno de Jácome: "A las once estamos todos fuera"

La monotonía de la primera parte del pleno de organización –qué desperdicio con estos personajes políticos– dio paso a un brillante último tramo, agitado por los sueldos y con varios momentos para la hemeroteca. Trompazos a tutiplén entre gobierno y oposición y la necesidad de empezar con el licor café para soportar lo que se viene encima 

Pérez Jácome se hace un selfi en el salón de plenos del Concello en el primer pleno del mandato (BRAIS LORENZO).
Pérez Jácome se hace un selfi en el salón de plenos del Concello en el primer pleno del mandato (BRAIS LORENZO).
El primer pleno de Jácome: "A las once estamos todos fuera"

Con los personajes de la nueva temporada de la política ourensana la burocracia es un desperdicio. Aquí hay que ir al hueso. Ya se verá al de quien. La monotonía inicial del pleno de organización sirvió apenas para ver la versión institucional de Jácome. Como un repetidor malote de 4º de ESO henchido de momentánea responsabilidad al verse al frente de la clase en ausencia del profesor, él lo intentó, con buena actitud pero enmarañándose pronto en el reparto de turno y tiempos. "Yo ya me equivoqué cuatro veces", animó a Rhut Reza cuando esta empezó a hacer oposición de algo de lo que todavía no tocaba enfadarse según el orden plenario. "Pinche ahí", recomendó solícito a Villarino antes de la primera intervención socialista. Eran minutos de mover el balón en horizontal, con Caride de portavoz –tuvo tiempo de homenajear a Rivas Villanueva– y Pumar aconsejando en media docena de ocasiones el oído del aburrido alcalde, que ya había cogido el móvil otras tantas veces. Villarino ofrecía perfil bajo y Bermejo se pasaba un buen rato garabateando  un par de folios. Quizás aprovechaba para repasar todos los excargos de Ciudadanos Ourense.


Los sueldos


Como era previsible, el tema de los sueldos tronzó el guion. "El último punto del pleno, y no por ello el menos interesante”, se felicitó Jácome, ganando enteros como presentador del pleno –memorable su "esperamos muchísimo de usted, señor 'Vilariño" y el "no nos defraude, señor Araújo"–. Corría ya media parte cuando Luis Seara avanzó la banda para cabecear contra la subida salarial. Jácome guardó el móvil y –por fin, pensaría él– se puso la camiseta de alcalde-portavoz. Empezó recordando el sueldo –con calculadora en la mano, otro gesto para la hemeroteca– del nacionalista y luego dio réplica a Araújo, que había pedido un aumento para Caride por lo que, según el exPP, tendría que aguantar como portavoz. "Gracias, pero con este alcalde me lo tendrían que bajar", vino a responder el abogado, en una respuesta que mezcla sinceridad y una pizca de peloteo. 


El pacto


El portavoz de Cs se lanzó al filete del pacto PP-DO. "O prezo de ser coherente é a oposición", meditó en el diván sin que nadie se lo preguntase antes de cargar contra sus excompañeros e ironizar con el "humor" del asesor del alcalde: 

-Señor alcalde, ¿le gustan las flores?
 -¿Por qué no?

Jácome –engorilado y con ánimo de dar réplica hasta a un impertinente móvil que no cesaba de sonar en el gallinero– ya había tenido tiempo para sacudir a gusto a Cs, satisfecho por cómo huele el napalm por la mañana. No lo ocultó: "Es mi imaginación o este mandato va a ser más divertido que el anterior". Villarino sacó entonces su bien nutrido catálogo de adjetivos –"vergoñento, falso, falaz, ilexítimo..."– y recriminó a Jácome no usar el gallego en el Salón de Plenos. Este le acusó de no hablarlo fuera: "Tengo grabado cuando me decías en las negociaciones: 'Soy psicólogo y sé perfectamente cuando mientes. Sé que ahora mismo no tienes un acuerdo con el PP". La discusión terminó con Jácome recomendándole a Villarino clases de fonética: "Se te ve un gallego impostado. Yo lo mamé en casa".


"Vilariño" y chupito


“O goberno ten 15 concelleiros: 7 DO, 7 PP e Baltar”, calculó el líder de la oposición ante la sonrisa de Jácome, que a esas alturas ya había llamado siete veces “Vilariño” al socialista, no se sabe si por confusión o por tocar los bemoles. En cualquier caso se perfila el juego del chupito: con cada "Vilariño", un licor café. Tal y como se plantea el mandato 19-23 parece urgente aprobar la moción.


El micro y el selfi


"A las 11 estamos todos fuera –calculó Jácome en el descuento–. Menos yo. Con lo que me gusta el sillón, según vosotros, me quedaré aquí hasta las nueve. "É unha mina, señor alcalde", le concedió Seara antes de llamarle frívolo. "Vas por el camino de Martiño (OUenC). Y mira cómo terminó", respondió el regidor.

El PP tendrá que luchar por algo de visibilidad. El exalcalde se limitó a levantar la mano cuando tocaba y a responder a las alusiones con sonrisas que rozaban la ironía.A su lado, la portavoz Moure intervino lo justo. Y recibió. "Compadezoa polo que ten que pasar", le espetó Villarino. Ya empezaba a fallar el micro. "Qué ironía, en mi intervención", reflexionó el alcalde despidiéndose: "Se levanta la sesión y ha sido un placer". Luego, todavía sentado en el sillón, se hizo un selfi.