Ourense

Una pachanguita al futbolín

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Pasó lo que pasó

Una pachanguita al futbolín

El último pleno del COncello de Ourense (JOSÉ PAZ).
photo_cameraEl último pleno del COncello de Ourense (JOSÉ PAZ).
Siguiendo la estela Helenio Herrera, que defendía un fútbol mejor con diez que con once jugadores, en el Concello se reparten la pelota tres de 27 concejales. Promete la pachanguita. De futbolín, claro.

Ya lo decía el gran Helenio Herrera

La nueva normalidad en el covid político es que un gobierno municipal de tres concejales sobre 27 sea eficaz, por el que tantos años lleva esperando Ourense. Aquí hemos ponderado siempre las virtudes para innovar que atesora el todavía alcalde Jácome. Una de las primeras fue conseguir 12.000 votos en las elecciones municipales del 2019 gracias a prometer que él sería el que acabaría con la dinastía Baltar para luego estar mirando constantemente la pantalla del móvil esperando una llamada suya para pactar con él. El camino que siguen siempre los precursores se estudiará en las Facultades de Ciencias Políticas. También la teoría de Jácome de que con tres concejales se puede gobernar una ciudad de 106.000 habitantes. Este hombre quiere emular al célebre entrenador Helenio Herrera, que decía que se juega mejor con diez que con once. Y como la política municipal se ha vuelto una pachanga, es posible que nos vaya mejor con tres concejales que con 27. Pero también decía otro maestro del fútbol, Johan Cruyff, que "el fútbol es un juego al que se juega con el cerebro". Ahí poco tiene que hacer Jácome y sus corifeos. 

Como las fachadas de las películas

En el gobierno del covid político de Jácome suena el eco contra las paredes del salón de plenos. Ya no queda nadie tomando decisiones, solo tres que esperan la llamada de algún espíritu que guía decisiones. El eco que más retumba es el neuronal de esta gente. Es el gobierno de la nueva normalidad, el estadio en el que se juega al fútbol pero sin público. Para simular que la afición se excita con el espectáculo, se pintan unas siluetas en la grada para que parezca que se ha colgado el cartel de no hay entradas. Esa es la ciudad que quiere Jácome, llena de siluetas inertes, como este salón de plenos y su gobierno. Una urbe de perfiles de cartón piedra, un decorado como el de una película de vaqueros en la que solo las fachadas están en pie y detrás, el desierto. Este desierto. Tu desierto, alcalde.  

Cuando creíamos que era todo cierto

Tanto ha cambiado esto por culpa del virus que casi todo adquiere un carácter de virtualidad. La soprano griega María Callas murió en París en septiembre de 1977. La muerte en determinadas personas es meramente accidental, un descuido, para nada una desaparición, menos un olvido. En 1993 dejaron de salir rumbo a Galicia los trenes desde la Estación del Norte, en Madrid. En febrero de este año aquello se convertía en el Teatro Bankia Príncipe Pío. Un mes después un millar de personas abarrotaban las butacas. Sobre el escenario una orquesta y coros. Por una esquina, buscando la reacción del público, aparece María Callas, protagonista post mortem de su propia carrera. Callas en concierto, reza la publicidad del evento. Los espectadores, sobrecogidos creen que el tránsito al otro lado es reversible al ver que la diva "actúa" durante 90 minutos. Se anunciaba que la serie de "conciertos" estarían en cartel hasta el 21 de marzo, pero vino el estado de alarma y a María Callas la desenchufaron. Era un holograma. El señuelo entretuvo pero todos sabían que la realidad no estaba en el escenario y que debían conformarse con escuchar sus discos. Por el salón de plenos del Concello de Ourense asoman desde el más allá decenas de alcaldes y concejales cargados de buenas intenciones, carpetas, idearios, propuestas, argumentos y principios. Su presencia es extracorpórea y cuando prevén recuperar vida para con su experiencia y sabiduría echar una mano a la ciudad Jácome desenchufa los hologramas y todo se vuelve de nuevo etéreo, onírico, irreal, oscuro como la noche, víctimas de un regidor que vive desenchufado de la realidad en una ciudad a la que les han saltado los plomos y no queda electricidad ni para escuchar los discos de la Callas. 

PP-PSOE, como positivo y negativo

Los únicos que tienen cinta aislante para empatar el positivo y el negativo son el PSOE y el PP. En apariencia antagónicos, pero saben que son indispensables. Los populares, con su cortoplacismo, han puesto el respirador a un Jácome, que ya era tercero en la competición electoral, y decidieron auparle a un puesto para el que no está preparado. Los socialistas también querían yacer con el innombrable. Estos son los bueyes con los que hay que arar. No estaría mal que se pusiesen al tajo cuanto antes. Suman 16 concejales y 27.282 votos, el 48,9% de los emitidos. El tacticismo miope de hace un año nos tiene sumidos en esta ceremonia de autodestrucción del crédito social que a ambos aún le queda. Hay cuchillos afilados en ambos partidos para evitar el paso, pero creo que dé más arcadas un pacto PP-PSOE que uno con Jácome.


Al poner la lupa - Por fin gobierna el trío Pachán

El viernes se reunieron Gonzalo Pérez Jácome, Armando Ojea y Telmo Ucha. En sus manos está la ciudad. Solemnes, se dispusieron a aprobar y resolver asuntos de enjundia en la junta de gobierno, donde se dirimen la mayor parte de los intereses generales, que a ellos suele traer al pairo. Se creyeron con el poder de La Troika, incluso la influencia de La Trilateral, pero no pasaron de ser el Trío Pachán, la agrupación musical de Armando Ojea para amenizar diferentes saraos. Entre pasacalles y verbenas, el trío se ve para reunirse en solemne sesión gubernativa. 

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El portafotos
Telmo Ucha ha tomado posesión como concejal del Concello de Ourense. Iba en la candidatura de Democracia Ourensana, una especie de lista de cuñados que Jácome reuniOURENSE 23/09/2020.- Pleno extraordinario del Concello de Ourense. Telmo Ucha, nuevo concejal. José Pazó para hacer bulto. No sé qué méritos tiene Ucha para ser edil, pero tampoco seduce mucho la idea de bucear en su currículum. No será muy distinto a los otros que iban en el mismo bombo de Jácome y a los que le tocó la bolita en las elecciones municipales de mayo del año pasado. Ha quedado el ejercicio político tan devaluado que buena parte de los medios de comunicación esperaban una declaración del nuevo para saber si se colocaba o no a las órdenes de Jácome, que ya le tenía en el sanedrín de los asesores de la alcaldía, esa especie de comandos de obediencia ciega sin más futuro que el capricho que pueda tener un día el antojadizo Jácome. Y el Señor Don Telmo Ucha (es el tratamiento que les corresponde a los concejales) llegó e hizo saber con la solemnidad del caso cuáles son sus principios. De momento, firmes. Luego, serán como los de Groucho Marx: inmutables, pero si no les gustan tengo otros. Y Jácome respiró tranquilo por ganar uno a la causa. Y el resto (de momento) se quedaron fastidiados. Y todos pendientes de Ucha. Las bolsas reaccionaron bien a su toma de posesión, que conste.