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Palillos para pulsar botones: la vida de un ourensano en China

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Palillos para pulsar botones: la vida de un ourensano en China

Balbino Pérez, en su empresa de preparación de alimentos en Taicang (China).
photo_cameraBalbino Pérez, en su empresa de preparación de alimentos en Taicang (China).
Balbino Pérez se incorpora a su empresa, con un 10% del personal: "Es bastante difícil poder operar"

Balbino Pérez, ourensano residente en Taicang, ciudad china cercana a Shanghái, se ha reincorporado al trabajo con una rutina totalmente cambiada. Este vecino de Cartelle trabaja en una multinacional de alimentación con nueve sedes en el país, una de ellas en el epicentro del coronavirus: Wuhan. Hace unas semanas que se registró el primer afectado por la enfermedad en su ciudad, lo que obligó al ourensano a un control estricto de temperatura en la puerta de su urbanización y al cierre de la ciudad. Ahora son tres casos confirmados en la zona en la que vive y el miedo al virus se ha incrementado.


"Las pocas empresas que han decidido empezar a trabajar la temperatura se toma a todos los trabajadores a la entrada y salida del recinto. La presión por parte de los gobiernos locales es grande para que de momento permanezcan cerradas". Comercios, restaurantes, cines...Todo sin actividad.Las mascarillas, caras y escasas. "Carnes y pescados empiezan a escasear y sus precios diasparados. El kilo de cerdo cuesta cuatro veces más".


En su fábrica están entre un 10 y un 20% de la plantilla. "Es bastante difícil poder operar. Las ventas en nuestro sector han caído por encima del 50%".


"A los extranjeros nos afectan las mismas medidas de control de movimientos, así que nos encontramos aislados en la ciudad donde nos encontramos, si por motivos de negocios nos tenemos que desplazar a distintas ciudades de china nos vemos obligados a respetar los 14 días de cuarentena lo que lo hace inviable. La empresa en la que trabajó está considerando los periodos de cuarentena como baja laboral remunerada". 


Los palillos de la foto son parte del anecdotario: "Los han puesto para presionar el ascensor". 

Chinos en Ourense: "Notamos que hay la misma clientela, como antes del virus"
Balbino Pérez cuenta la historia de un amigo chino, Diego Gu. "Tiene una empresa que fábrica bolas de acero y el 80% de su producción es para el mercado exterior. Lleva la empresa cerrada desde el 21 de enero. Tiene mucha preocupación por que nuevos clientes busquen otros mercados y pueda perder alguno de sus clientes. También le preocupa que los trabajadores, que muchos de ellos fueron contratados por su padre, puedan perder su trabajo. Dice que tardará meses en recuperarse".
La situación de los negocios chinos en España se ha contagiado de la psicosis, con barrios como el madrileño de Usera con negocios chinos cerrados a cal y canto por falta de clientela. En Ourense, los locales chinos no confirman la bajada de clientela. "Seguimos abiertos y todo está igual que antes", explican desde el restaurante Hong Kong. También en el Gran Muralla aseguran que "es normal que la gente tenga miedo en Madrid porque hay más gente, pero nosotros tenemos la clientela de siempre". En el barrio de O Couto incluso está a punto de abrir un negocio chino: la tapería Yin busca camarero. 
En las farmacias ourensanas continúa el suministro continuo de mascarillas, que se ha incrementado desde la aparición del coronavirus por los chinos residentes en Ourense que envían a sus familias en Asia. Pacientes con síndrome de sensibilidad química múltiple, que hacen uso de ellas, han tenido problemas puntuales de suministro.