Ourense

Pedro Olalla: "Grecia ahora no sólo es un país, es también un desafío ético"

Ourense

ENTREVISTA

Pedro Olalla: "Grecia ahora no sólo es un país, es también un desafío ético"

El reconocido helenista y escritor Pedro Olalla presentará esta tarde a partir de las 20,00 horas, en el Centro Cultural Marcos Valcárcel, su último libro  "Grecia en el aire".

El reconocido helenista y escritor Pedro Olalla presentará esta tarde a partir de las 20,00 horas, en el Centro Cultural Marcos Valcárcel, su último libro  "Grecia en el aire".

¿Cómo se enamoró de Grecia?

Fue un proceso muy lento y paulatino. Como cualquier persona que se interesa por la cultura clásica, Grecia ha sido una referencia. A través de lecturas, de viajes, fui cultivando ese interés. Me fue seduciendo la idea de dedicarme al helenismo, no desde la distancia, sino estando en contacto con la lengua, las personas, los lugares, y formar parte también de su presente y escribir sobre su realidad.

¿Se podría comprender el mundo sin la historia de Grecia?

Creo que no, aunque parezca demasiado ampuloso, si de repente, como apagando un interruptor, hiciéramos desaparecer de la cultura en general, todo lo que debemos al elemento griego, el panorama sería desolador. 

En este sentido, con el sistema educativo actual, ¿perdemos?

Corremos el riesgo, sobre todo, de negarle a las nuevas generaciones el conocimiento de ese legado y, sobre todo, de esa actitud, no sólo de textos o monumentos, sino de la búsqueda, de los valores, de la libertad y pensamiento que la tradición helenista ha tenido siempre como fundamento y que ha permitido construir una sociedad librepensadora.

Dando un salto en el tiempo, ¿qué es Grecia ahora?

No sólo es un país, sino también un desafío ético, porque hay una Grecia que está en el aire, pero a la vez es un país concreto que está convertido en el laboratorio de aplicación de políticas neoliberales y de experimentación social del impacto de esas políticas. Además está siendo sometida a la extorsión, desde el punto de vista político, y al expolio, desde el económico, que la convierte ya en una colonia económica de sus acreedores. Por el camino por el que va desaparecerá, de facto, como país independiente en las próximas fechas.

Desde España, ¿hemos conocido esta realidad griega?

Creo que lo que se ha vendido no se corresponde con la realidad. Se ha vendido la idea del único camino, de que la deuda de Grecia es producto de una corrupción, de un alto número de funcionarios y de una especulación incontrolada, y todos esos problemas y otros, pueden existir, pero no son la verdadera causa de esta situación. Lo es la utilización de la política para la salvaguarda de intereses privados, y lo que está sufriendo Grecia es el experimento de cómo una serie de poderes fácticos, vinculados al mundo económico financiero, va creando infraestructuras para saltarse las barreras de la democracia, fronteras, constituciones, y de las necesidades y derechos de la población.

¿Qué sucedió con Syriza y el referéndum?

El partido sabía, aunque vendía una aparente ruptura, que era un partido de continuismo y que para acceder al poder no podía enarbolar la bandera de la negación de la deuda y otras banderas radicales, porque no podría conseguir la mayoría en las urnas. Usó un discurso más moderado. Jugó a negociar, que ya implica el reconocimiento de la deuda, cuando tenía que haber negado por inconstitucional el propio acuerdo de préstamo. El Eurogrupo mostró su verdadera cara. Europa pedía sumisión y no negociación, y al final, se sacó el órdago de intentar refrendar su política con un referéndum bastante ambiguo, y si hubiera salido un sí, hubiera respirado aliviado, porque hubiera hecho lo mismo que está haciendo, pero con el respaldo de la ciudadanía. Así que se vio obligado a traicionar su discurso y a sus votantes y a convertirse en un ejecutor.

¿Amanecer Dorado es un peligro?

Siempre hay una opción política por ese lado y siempre hay unos partidos que se presentan como más moderados a los que les conviene tener por la derecha un partido con esvásticas. El hecho de que subiera en los últimos años es comprensible por la situación de Grecia, pero no creo que sea un país que deje que se desborde esa situación.

Cuando fue a Grecia en el 84, ¿imaginaba que el país podría llegar hasta aquí?

No, pero durante los últimos años en los que la situación se ha ido gestando, sí pude comprender que lo que estaba pasando la llevaba a esta situación y la lleva todavía más al fondo del pozo.