HOSTELERÍA

Pepinillo: el bar más antiguo de Ourense ha logrado mantener intacta su esencia

Andrés Fernández, propietario del Pepinillo (Foto: Martiño Pinal).
photo_camera Andrés Fernández, propietario del Pepinillo (Foto: Martiño Pinal).
El bar Pepinillo, situado en la calle Reza, ha mantenido su identidad a lo largo de las siete décadas de historia

Cuando uno entra en el Pepinillo, enseguida se da cuenta de que está en lugar diferente, especial. Sus paredes rezuman historia. Los recortes de periódico que las adornan hablan de la importancia y fama del establecimiento. La decoración con botellas, barriles y utensilios antiguos ha mantenido su identidad a lo largo de las siete décadas de historia. Situado en calle Reza, el local permanece prácticamente igual que en 1946, año de su fundación. “No se cambia nada. Todo lo que se estropea se repara para mantener la misma esencia de siempre. No tenemos ni televisión, aquí se viene a hablar y a comer”, explica Andrés Fernández, actual propietario. Junto a su cuñado Suso, representan a la tercera generación del Pepinillo. 

Conocido en sus comienzos como O Laurel por la venta de vinos a granel y licores, el culto al pepinillo llegó a partir de los años 50. La apuesta por los encurtidos trajo consigo el cambio de nombre y una popularidad que se mantiene hasta hoy. “La clave está en mantener la calidad del producto. Tenemos mucha clientela que ha sido emigrante y cuando vuelve nos dice que el bocadillo sigue teniendo el mismo sabor”, explica Andrés.

El Pepinillo lleva más de medio siglo siendo una parada semanal obligatoria para muchos ourensanos. Al año se rozan los 50.000 bocadillos vendidos para los que se emplean unos 700 kilos de pepinillos. Los más solicitados son el de panceta, queso Arzúa y pepinillo entre los bocadillos calientes y el de anchoa, queso de Arzúa y pepinillo entre los fríos. La fama de los bocatas del Pepinillo es tal que hasta han dado el salto a la gran pantalla en películas como ‘Cuñados’ y ‘O Home e o Can’.

Uno de los secretos del éxito está en el vinagre del pepinillo: “Los pepinillos vienen en un vinagre más industrial y nosotros los metemos en vinagre casero para que cojan más fuerza y sabor”.

Para el futuro, un objetivo . “Si todo va bien, celebraremos el centenario. Luego ya se verá, relevo hay en la familia”, apunta Fernández.

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