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El ropero de Cáritas, falto de artículos para hombre

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El ropero de Cáritas, falto de artículos para hombre

Dos mujeres colocan las prendas del ropero solidario de Cáritas, este martes por la mañana (XESÚS FARIÑAS)
photo_cameraDos mujeres colocan las prendas del ropero solidario de Cáritas, este martes por la mañana (XESÚS FARIÑAS)
La entidad recogió 45 toneladas de prendas en la ciudad el año pasado 

El ropero solidario de Cáritas está falto, en estos momentos, de ropa y calzado para hombres. Los puntos de recogida de la entidad, situados en la Plaza 1000 y en el comedor social, reciben cada año alrededor de 45 toneladas de ropa, pero los artículos masculinos suelen ser los menos numerosos. 

"De mujer, de niño y de bebé tenemos prendas, se dona mucho habitualmente, pero de hombre no siempre hay disponibilidad, a veces los usuarios tienen que volver para encontrar lo que necesitan", explica Óscar Diéguez, coordinador de programas. Cuando comienzan los meses de invierno y llega el frío, el stock de mantas también llega a escasear. No obstante, las necesidades de la población se cubren con la cantidad que se recoge de forma anual, aunque no siempre sea posible hacerlo de forma inmediata. En total, Cáritas atiende con su ropero diocesano de la ciudad a 1.300 personas cada año.

El 75% de los artículos que llegan son femeninos e infantiles, el 15% para recién nacidos y el restante, masculinos. "En general es ropa que está demasiado gastada, es decir, que se puede utilizar pero que los usuarios probablemente vuelvan pasados unos meses, porque les dura poco", detalla Diéguez. Desde el ropero también recuerdan que es preferible entregar prendas más o menos actuales: "No es por una cuestión estética de los usuarios, sino porque determinadas prendas de ropa significan una forma de vestir muy desactualizada, que puede influir a la hora de acudir a una entrevista de trabajo, por ejemplo". 


Recurso normalizado


Desde que la ropa entra en Cáritas, el personal se encarga de seleccionarlo y clasificarlo, para que los usuarios puedan acceder a los artículos fácilmente. "Cualquier persona puede recoger ella misma la ropa que necesita, aunque nosotros hablamos con cada uno para conocer qué le hace falta y cómo podemos cubrir esa carencia", señala el coordinador de programas. 

Cáritas inauguró en junio de 2018 el nuevo ropero, un espacio "normalizado" en el que la ropa está categorizada por tipo de prenda, edad, sexo y tallas. "También tenemos ordenados los artículos por temporadas y tenemos un vestuario para que se puedan probar lo que escogen", cuenta Diéguez. 

Además, desde el año pasado el servicio cuenta con una máquina de ozonización, que permite limpiar en profundidad la tela y ofrecer el producto totalmente higienizado. "El proceso se lleva a cabo en una sala especial, cerrada: se pasa la máquina por la ropa y elimina las bacterias, el mal olor, si hay algún bicho... Queda lista para ser entregada, e incluso, si la persona tiene dificultades para acceder a una lavadora, puede ponérselo directamente", señala. Desde Cáritas procuran que la utilización del ropero, "dentro de lo posible", pueda ser lo más normalizado posible. 


Límite de prendas


Óscar Diéguez explica que cada usuario tiene un límite de prendas que puede recoger: "Tiene cierta lógica, primero porque creemos que el límite es un componente educativo, y segundo, porque podemos llegar a más personas con lo que tenemos". Así, existe un límite temporal que espacia las visitas al ropero.