Ourense

A salivazos: “Si tengo el virus nos morimos todos y ya está"

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A salivazos: “Si tengo el virus nos morimos todos y ya está"

El detenido había acudido a la tienda de esta estación de servicio para comprar.//Foto: Xesús Fariñas
photo_cameraEl detenido había acudido a la tienda de esta estación de servicio para comprar.//Foto: Xesús Fariñas
Un vecino de la ciudad se negó a irse a casa porque estaba muy "a gustito" y escupió a los agentes

Los desafíos de los ciudadanos al real decreto del estado de alarma conlleva penas de prisión si los infractores incurren en una resistencia o desobediencia grave a la autoridad en el ejercicio de sus funciones (de tres meses a un año de cárcel o bien pena de multa).

 En Ourense, sobre todo en la ciudad, ya se han dado casos en estas dos semanas. El último  y hasta ahora más grave ocurrió el pasado miércoles cuando Salvador José M.R., de 50 años, desafió a la Policía Nacional: no quiso irse a casa cuando se lo indicó y decidió saltarse las distancias de seguridad con la autoridad como testigo: "Que si tengo el coronavirus nos morimos todos y ya está... ¿Y qué?". 

Posteriormente, según la versión policial, se abalanzó sobre uno de los agentes y le lanzó un salivazo, que le alcanzó la rodilla y siguió escupiendo al compañero, que se encargó de reducirlo y detenerlo.

La compra de unas pizzas

La actuación policial fue requerida desde la gasolinera de Pérez Rumbao del número 140 de la avenida de Zamora porque Salvador José comenzó a insultar al responsable de la estación de servicio y vociferar.  Momentos antes, había accedido a la tienda de la gasolinera para adquirir unas pizzas, una botella de vino, entre otros productos. El cliente en cuestión lejos de abandonar el local se quedó en la puerta incumpliendo lo estipulado en la real decreto. El resto de clientes solo podía acceder de uno en uno pero se topaba en la puerta con Salvador José, obviando la distancia de seguridad  recomendada.

 

Los policías, al llegar a la tienda, se lo toparon allí. A preguntarle el porqué incumplía las órdenes del real decreto y dificultaba la movilidad, la respuesta no se hizo esperar: "Porque me da la gana; aquí se está muy a gustito y no me apetece irme a casa; debéis ir es a detener a políticos y no estar aquí perdiendo el tiempo".

Los policías, ante esa tesitura, procedieron a identificarlo para una propuesta de sanción en aplicación de la Ley de Seguridad Ciudadana (multa de 600 euros) pero se negó a firmar el acta de denuncia. Fuentes de la Comisaría aseguran que los funcionarios insistieron durante "bastante tiempo" para abandonase el lugar, pero se negó e insistió en aproximarse antes de lanzarle los salivazos.
Los agentes, añaden, "se vieron obligados a colocarle una bolsa de plástico amplia en la cabeza a fin de evitar que alcanzara con la saliva a cualquier persona presente en el lugar".
El detenido, sin antecedentes, fue trasladado a la Comisaría para complementar el atestado y fue puesto en libertad.