Ourense

Telas de araña, brujas o zombies llenaron la provincia

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Telas de araña, brujas o zombies llenaron la provincia

Dos niñas posan en el Samaín alaricano.
photo_cameraDos niñas posan en el Samaín alaricano.

Los túneles de terror se repartieron por todas las calles de las principales villas, así como los grupos de niños con originales disfraces

El espíritu del Samaín recorrió ayer toda la provincia. Telas de araña gigantes, ánimas, brujas y druidas acompañaron al visitante dentro del "Allariz de Medo", mientras en Lobios y A Bola, las actividades se centraron más en la población infantil y juvenil. En el concello de A Baixa Limia, los menores se lo pasaron en grande con el túnel de terror, los hinchables, la música o los talleres de maquillaje o juegos tradicionales, mientras en A Bola, las familias disfrutaron de los talleres de elaboración de calabazas terroríficas y de maquillaje de caracterización en el aula municipal.

La Biblioteca municipal Florencio Delgado Gurriarán, en O Barco de Valdeorras, centró las actividades de la jornada con una exposición de personajes de miedo, realizada por alumnos de 6º curso de los centros educativos de la villa. La fiesta que fue programada como segunda actividad. La "Noite de Medo na Biblioteca", ideada para niños de cinco a nueve años, cerró la programación del Samaín. También A Rúa tuvo su Samaín en el colegio Manuel Respino, con túnel del terror, baile de disfraces y postres terroríficos.

En Carballiño, el Casino abrió sus puertas a los más pequeños y sus familias, ofreciendo juegos, merienda y diversión gratis para los socios, mientras que el resto de asistentes tuvieron que abonar cinco euros para participar de la fiesta, y un euro para los que asistieron únicamente al túnel del terror.

No se olvidó de celebrar esta noche tan especial la localidad de Xinzo de Limia, con la praza Maior como epicentro de una fiesta en la que colaboraron asociaciones de padres (anpas), academias de baile, grupo de teatro Aneis y Concello en el espectáculo musical y la procesión de ánimas. Y en Verín, las calles del centro de la villa vivieron un escape de un virus patógeno que hizo brotar en cada esquina una sorpresa en forma de monstruo... o dinosaurio.