ANIVERSARIO

Pilar y Elvira, un siglo de guerras en dos vidas

Meses después del hundimiento del Titanic en 1912, Pilar Alonso y Elvira Tombo nacieron en la provincia de Ourense. Las dos cumplieron ayer 105 años dedicados al cuidado de su familia y viviendo historias dignas de una novela.

Elvira Tombo (izquierda) y Pilar Alonso (derecha), las cumpleañeras con sus familias.
Elvira Tombo (izquierda) y Pilar Alonso (derecha), las cumpleañeras con sus familias.
Pilar y Elvira, un siglo de guerras en dos vidas

Pilar Alonso acaba de comer y está acomodada en el sofá de su habitación en el barrio de O Couto. Se tapa con una manta blanca las piernas y se arropa con el amor que desprende su hija Josefa y su nieta Marisol. Las dos rodean su cuerpo celebrando 105 años de alegrías, pero también de penas. 

A más de 40 kilómetros de distancia, en Xinzo, Elvira Tombo se hace más famosa. La televisión graba a una tatarabuela centenaria. Ella sonríe, parece nerviosa pero se atreve a decir unas palabras en la presencia de sus familiares mientras se hace las uñas en el centro de estética de su nieta. Entrañable. 

Pilar Santos y Elvira Tombo nacieron hace 105 años en Ourense. La primera lo hizo en un pequeño pueblo de Bande, la segunda en Xinzo de Limia. Dos vidas que pueden narrar la historia moderna de la provincia, pero también de España y del mundo. No pudieron ver ni escuchar el hundimiento del Titanic, pero fueron coetáneas de la Primera Guerra Mundial, son dos testigos del conflicto entre hermanos en España durante la Guerra Civil y recuerdan cómo la hegemonia nazi intentó conquistar Europa en la Segunda Guerra Mundial. 

Tres llantos

Pilar Santos celebra su cumpleaños cantándose a sí misma. Josefa y Marisol la miran con felicidad pero también con un poso de tristeza tras sus ojos. Les falta Noemi, la pequeña de la familia, que se va a casar en julio. La bisnieta de Pilar estará el viernes para comer todos juntos, ayudarle a soplar las velas y sacarse una foto histórica. Sin embargo, habrá tres ausencias que estarán solo en el recuerdo. Marisol enseña las fotos de su abuela y las mueve. Se siente nerviosa. José (su abuelo) Marcial (su padre) y Marcial (su hermano) no estarán en esa cita especial.

2017-06-27-PHOTO-00000018"Mi abuela sufrió mucho en su vida. Tuvo que ver morir a su marido, sufrir la muerte de su hermano y sobre todo...", pide perdón antes de secarse las lágrimas y coger fuerzas. "Y sobre todo, la marcha de Marcial, su nieto. Todavía hoy, hay veces que se le escapa su nombre diciendo 'xa tes a comida feita'. Es algo que recuerda". 

Pilar quiere descansar. Las experiencias se trasladan al salón, donde las fotos de su vida ocupan los muebles. Marisol explica que "con 50 años estaba enferma y vino a Ourense". Desde aquel éxodo rural, toda la familia vive en el barrio de O Couto. 

La abuela Elvira

Elvira Tombo celebró su cumpleaños comiendo pulpo con la familia. Pero antes, su nieta le esperaba para atenderla y dejarla "más guapa" en su centro de estética, como hace una vez al mes. La televisión le hace un poco más famosa en Galicia, porque en la localidad limiana ya es conocida como "la abuela Elvira". 

Tuvo cuatro hijos, siete nietos, diez bisnietos y cuatro tataranietos. Toda una vida dedicada a su familia y a cuidar de los suyos. Son 105 años de vida por los que brinda con un chupito de licor de hierbas: "Está bo. Moi bo. Este non fai mal. Dádalle a todos". 

Una de sus nietas es Elvira Lama, política socialista de Xinzo de Limia, que solo tiene palabras de agradecimiento. Ella, como muchos gallegos, creció con las reglas y bajo el cobijo de los abuelos. 

El estado de salud de "la abuela de Xinzo" es envidiable. "Hace poco vio a José Luis Zapatero por la tele y me dijo 'hoxe vin o teu jefe", dice su nieta entre risas.

Pilar y Elvira cumplieron 105 años. Más de un siglo repartiendo amor a partes iguales, atendiendo a su familia sin descanso y recordando a aquellos que se han quedado en su camino. A sus espaldas llevan 38.351 días y hoy no será uno más. Porque cada día que se despiertan son felices. Viven y hacen vivir. Sonríen y hacen reír. Cantan y hacen cantar. No soplarán 105 velas, pero tendrán el mejor regalo de todos. El abrazo de una familia que han criado y el recuerdo de un amor eterno..