Julia Aguiar será investida doctor honoris en Nápoles por sus conocimientos en la úlcera de Buruli

La Universidad reconoce a la monja cirujana

La Universidad de Nápoles (Italia) nombró doctor honoris causa a un misionera de Vilar de Barrio, Julia Aguiar, que con sus estudios de Enfermería se convirtió en cirujana para operar a afectados por la úlcera de Buruli, en Benin (Africa).
Una misionera de Vilar de Barrio, Julia Aguiar García, será investida el próximo día 6 de octubre doctor honoris causa de Medicina y Cirujía por la Universidad de Nápoles (Italia).

La distición le fue concedida por su ‘trabajo’ y ‘sabiduría’ en tratar y operar a personas afectadas por la úlcera de Buruli, una enfermedad de la piel provocada por un bacilo de la familia de la lepra, para la que no hay tratamiento farmacológico, que afecta especialmente a los niños y adolescentes.

Julia Aguiar es misionera franciscana de la Madre del Divino Pastor y está desde 1976 en Benin, un país africano situado en la África Occidental que mira al Golfo de Guinea. Sus estudios de Enfermería y comadrona le sirvieron para ayudar a la apertura de un pequeño hospital en el medio rural con 150 camas. El centro sanitario está siempre lleno y la religiosa, junto con sus compañeras, atienden a toda clase de enfermos, que acuden a ellas con muchas carencias y necesidades. Pero Julia Aguiar se convirtió sobre la marcha en todo una cirujana operando de la úlcera de Buruli. Las operaciones se realizan una vez a la semana y por el quirófano pasan una media de entre 40 y 50 pacientes. ‘Se convirtió en cirujana para aliviar el sufrimiento de los más pobres y enfermos’, afirmaba ayer el Obispado ourensano.

La misionera se hizo todo una experta en la enfermedad y médicos de diferentes países acuden a ella para aprender y estudiar la enfermedad. Ahora, la Universidad de Nápoles le reconoció su labor y conocimientos sobre el mal.

’No tengo derecho a rendirme’

Julia Aguiar decidió hacerse misionera en Tortoreos (Pontevedra), desde donde se marchó a Venezuela. Corría el año 1965 y, tras su primera experiencia en misiones, que duró seis años, regresó a España, donde profundizó en su formación religiosa y cursó estudios de Enfermería. El 12 de octubre de 1976 partió para Benin, donde en la actualidad dirige el centro sanitario y nutricional ‘Gbemontin’. Su labor humanitaria fue recogida y publicada por La Región el 11 de febrero del 2002. Entonces, la religiosa aseguraba que no estaba allí para ‘hacerme un nombre o una carrera, sólo intento compartir y aliviar el sufrimiento, no tengo derecho a rendirme, porque son muchos los enfermos’, afirmaba, recalcando que no estaba dispuesta a abandonar el país. A su consulta también acuden enfermos de lepra, sida, tuberculosis y niños malnutridos.

Al día, pasan por su consulta 200 personas, que carecen de recursos para acudir a un centro hospitalario de pago.



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