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“Mi vida es un delito", dice el hermano de Tarzanín en un juicio por robo violento

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“Mi vida es un delito", dice el hermano de Tarzanín en un juicio por robo violento

José Angel Fernández compareció por videoconferencia. (Foto: Martiño Pinal)
photo_camera José Angel Fernández compareció por videoconferencia. (Foto: Martiño Pinal)
Aceptó cuatro años de cárcel por un asalto días después de suicidarse su madre

“Que remedio me queda. Mi vida es un delito". Con estas palabras daba ayer José Ángel Fernández Jimenéz (49 años) - el  hijo mayor de Julia Jiménez Jiménez, la vecina de la ciudad que se suicidó a principios de este año tras matar a su otro descendiente que estaba tetrapléjico, alias Tarzanín- su conformidad para cumplir cuatro años y tres meses de prisión por un delito de robo con violencia. 

El asalto lo perpetró a las 19,20 horas del día 17 de enero del 2020, días después de la trágica muerte de su madre y hermano, en la farmacia Triquea de la avenida de Marcelo Macías, en la que tras intimidar con un cuchillo a las dos encargadas se adueñó de 150 euros que había en la caja registradora.

José Angel Fernández fue enjuiciado ayer en el Penal 1. El acusado está ingresado en la prisión de Bonxe (Lugo), a la que fue trasladado, según sus propias palabras tras verse envuelto en una pelea en la cárcel de Pereiro, en la que ingresó tras el robo. 

El encausado compareció por viodeconferencia en la vista, que se prolongó por espacio de menos de un cuarto de hora, el tiempo que tardaron su abogada y la fiscal en lograr el acuerdo de conformidad. La fiscal solicitaba cinco años de cárcel al concurrir las cincunstancias de reincidente. 

Fernández Jiménez, según la fiscal, perpetró el robo "porque quería ir a la cárcel". Ayer durante su comparencia dejó claro que quería salir en libertad. "Acabo de dejar las drogas. Entonces estaba viviendo la tragedia de mi familia", lamentaba, puntualizando que en la prisión no trabaja pero percibe una pensión.

Su madre se quitó la vida en la vivienda familiar en la avenida de Portugal,  tras inyectarse heroína con un fármaco. Horas antes había suministrado una dosis  de metadona a su hijo tetrapléjico, Antonio Javier Fernández, alias Tarzanín (45 años), que estaba ingresado en una residencia para mayores dependientes en Barrocás. Este era un viejo conocido de las fuerzas de seguridad por su amplio historial delictivo. Acumulaba 82 detenciones por diferentes delitos, mayoritariamente robos