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García Gazapo: “Yendo en mi coche, soy el primero en levantar el pie si veo una patrulla"

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ENTREVISTA

García Gazapo: “Yendo en mi coche, soy el primero en levantar el pie si veo una patrulla"

Tomás García Gazapo.
photo_cameraTomás García Gazapo.

el Coronel Tomás García Gazapo es la máxima autoridad formativa del benemérito cuerpo en su sección de seguridad vial de todo el territorio nacional

El pasado martes y miércoles la A-52 fue testigo de un hecho insólito al menos en los últimos 24 años. Los conductores viajaban sorprendidos al ver a 68 motocicletas de la Guardia Civil camino de Santiago, ida y vuelta con parada y fonda en el Parador de Verín. Eran los alumnos de la Escuela de Tráfico de la Guardia Civil de Mérida (Badajoz), en su especialidad de motorista. Delante de todos ellos, el Coronel Tomás García Gazapo, la máxima autoridad formativa del benemérito cuerpo en su sección de seguridad vial de todo el territorio nacional. Parte de su infancia la vivió en Verín, siendo su padre Teniente. Allí conoció a Santiago Villanueva, el actual Delegado del Gobierno de España en Galicia. Cuarenta años después, se volvieron a encontrar.

¿Cuántos guardias civiles de tráfico se forman al año?

El de motorista son 50 por curso, hay dos cursos, o sea 100. De atestados, son otros tantos. Luego hay otros cursos dentro de la propia especialidad de Tráfico que son el de mercancías peligrosas, transportes, alcoholemias, tacógrafo; son cursos más livianos de quince días, una semana, y el volumen también lo es de 50 hombres por curso.

El hecho de que haya dormido el martes y el miércoles en el Parador de Verín no es casualidad.

(Risas) Me une un poquito el tema de mi infancia a Verín, mi padre estuvo destinado aquí en el cuartel, en el empleo de Teniente. Yo era pequeño, tenía once o doce años. Estuvimos dos o tres años aquí y sigo teniendo muchos amigos de aquella época. Venimos de Santiago , hemos comido con el Delegado del Gobierno, Santiago Villanueva, que era hijo de Guardia Civil en aquella época. Convivíamos en el cuartel y hacía 40 años que no lo veía. Viendo el castillo recuerdo las excursiones que nos hacíamos desde el acuartelamiento para venir a comer el chorizo en la lumbre.

Este tipo de ejercicios supongo que son habituales.

En efecto, en el curso hay una serie de prácticas, y entre sus asignaturas está la de conducción de motocicletas. Se empieza con el dominio de motocicleta en pista, luego se sale al campo, luego se hacen marchas cortas y ésta, en concreto, es la marcha más larga del curso que coincide con su fase final. Se trata de que los alumnos adquieran un dominio de la motocicleta en las largas distancias, hemos hecho en los tres días cerca de 2.000 kilómetros.

¿Es la primera vez que vienen a Galicia?

Creo recordar que en el 92 vinieron. Desde que está la escuela en Mérida es la primera vez que vienen a esta comunidad en prácticas, como ahora. Se suelen hacer marchas por todo el territorio nacional.

Creo que los usuarios de la A-52 estaban asustados.

Más que asustar (risas), llama la atención. No es normal ver tanto dispositivo por carretera en moto. Da sensación de seguridad vial, de presencia física, que es lo que a veces le gusta al ciudadano. Es bueno que se vea tanta gente de Tráfico por las carreteras, no siempre hay la que se desearía.

Sigue siendo una labor ingrata tener que sancionar y que lo vean como la bestia verde.

Lo es muchas veces, yo se lo digo a los alumnos en la entrega de diplomas. Deben de tender a que la denuncia, más que la cantidad sea la calidad. Que sea una denuncia ejemplarizante, que lo que cierre la relación entre el ciudadano y el agente denunciante sea esa sensación de que lo he hecho mal y por eso me han sancionado, tiene que transmitirle el riesgo potencial que han asumido por el incumplimiento de esa norma y las consecuencias graves que pudiera haber tenido en el caso de que se produjese algún accidente. Ése es el mensaje que se le debe trasladar al ciudadano. Se trata de que nuestra labor se vea como una actividad preventiva, yo soy guardia civil, voy con mi coche particular, veo una patrulla y soy el primero en levantar el pie, automáticamente. Si eso lo hago yo, cualquier ciudadano lo hace con mayor razón, y esa labor preventiva es la que vamos buscando.

Los radares no están colocados para recaudar, ¿verdad? Ya sé que me va a decir que no.

(Se ríe) No, la verdad es que no, no tienen esa finalidad. En esta campaña que se acaba de iniciar, más de un 80% de los radares móviles van a estar en vías convencionales, en vías características, en curvas peligrosas, travesías donde ha habido atropellos, con esa finalidad de prevenir. El resto, pues sí se coloca a veces en autovía, donde se puede ir a más de 120 aunque siempre se coloca con un exceso para descuidos.
 

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