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Las cinco fases de la desescalada para dejar de fumar

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Las cinco fases de la desescalada para dejar de fumar

Un cigarillo apagado. (Foto: Unsplash)
photo_cameraUn cigarillo apagado. (Foto: Unsplash)

La asociación RedENT lanza una guía de desescalada del tabaco para tratar de contrarrestar su consumo en el hogar durante la pandemia

La RedENT (integrada por AECC, Cruz Roja Española, FAECAP, FEC, SED y semFYC para luchar contra las enfermedades no transmisibles) ha lanzado una guía de desescalada del tabaco para tratar de contrarrestar su consumo en el hogar, que ha crecido durante la pandemia. Reconocen que debido al confinamiento, el domicilio se ha convertido en el principal espacio de consumo de tabaco, con el consiguiente aumento del humo ambiental y del riesgo para la unidad familiar.

desescalada tabaco

Bajo el lema "Un día más, una calada menos", esta guía se estructura en cinco fases, cada una con objetivos y recomendaciones específicas:

  • En la fase 0 se insiste, sobre todo, en la vinculación que el consumo de tabaco o el vapeo puede tener con la COVID-19, recalcando que el tabaco y otros derivados suponen un aumento del riesgo de transmisión del coronavirus, que los fumadores son más vulnerables a la COVID-19 y que el riesgo de necesitar ventilación mecánica o una cama de UCI debido al COVID-19 es dos veces mayor que los no fumadores. Además, asumiendo que muchos fumadores no quieran cambiar su hábito, les proponen que, al menos, sigan una serie de precauciones básicas: intensificar higiene de manos antes y después de fumar/vapear, no fumar con guantes ni con la mascarilla en la cara, evitar fumar o vapear cerca de otras personas, no compartir ni pedir a otras personas que compartan cigarrillos, vapeadores, mecheros, etc.
  • En la fase 1 se invita al fumador a reducir su espacio de consumo y, sobre todo, a evitar este hábito en su hogar y en espacios pequeños o cerrados, compartidos con más personas, acompañando todo ello con mensajes informativos sobre las consecuencias que tiene la exposición al humo ambiental del tabaco (y otros derivados).
  • En la fase 2 se aborda el objetivo fundamental de reducir el consumo, no sin admitir que el tabaco puede ser una herramienta de gestión emocional y que puede estar utilizándose en estos momentos para calmar la ansiedad, el estrés y el aburrimiento. Identificar el consumo que se está haciendo, retrasar el primer cigarrillo del día, no apurar al máximo cada cigarro o hacer un listado de los beneficios de abandonar este hábito son medidas sencillas que pueden ayudar a rebajar el consumo de tabaco o sus derivados.
  • La fase 3 afronta directamente el paso definitivo de dejar de fumar. Conocer solo algunos de los beneficios para la salud que ofrece esta decisión es una buena base para consolidar la decisión. Junto a ello, la guía señala tanto recursos web, como guías y teléfonos de ayuda con atención especializada para facilitar la deshabituación.
  • La fase 4 es también la fase de la nueva normalidad y, sobre todo, la que acomete un doble reto: afianzar la decisión de dejar el tabaco y evitar la recaída. En este sentido, los expertos de RedENT recuerdan que existen actualmente tratamientos eficaces para dejar de fumar basados en el apoyo de profesionales sanitarios y en algunos casos el uso de tratamiento farmacológicos, así como hay numerosos recursos terapéuticos disponibles a través de App y líneas telefónicas.

Puedes consultar la guía completa de RedENT en este enlace.