Un hueco para la patata en el menú diabético

En la dieta diabética se aconseja tomar los alimentos farináceos (patatas, arroz, pan, pastas, entre otros) junto con verduras o incluirlos en su versión integral.
photo_camera En la dieta diabética se aconseja tomar los alimentos farináceos (patatas, arroz, pan, pastas, entre otros) junto con verduras o incluirlos en su versión integral.
La patata no engorda más que otro alimento. Eso sí, tenemos que tener en cuenta, que su aporte calórico puede elevarse mucho

Durante mucho tiempo la patata junto a otros alimentos como la pasta el arroz y el pan, han sido apartados de la dieta diabética. Hoy en día, la pauta nutricional establece con criterio que más de la mitad del aporte calórico de la dieta (tanto de la diabética como de la persona sana) debe proceder del grupo de los alimentos farináceos, donde está la patata. 

Este tubérculo de alto contenido en agua (cerca del 70%), un aporte importante de almidón y discreto en proteína, es una opción elegible de los alimentos farináceos.  La recomendación cuando esté en el menú es que se consuma junto a verduras.

La patata no engorda más que otro alimento. Eso sí, tenemos que tener en cuenta, que su aporte calórico puede elevarse mucho, según la técnica culinaria aplicada y los ingredientes que acompañen la receta (patatas fritas, o combinadas con salsas, etc.) Este punto es relevante si hay un objetivo de control de peso en la dieta diabética. 

El cálculo del aporte energético de un plato de patata con diferentes complementos dejar ver por ejemplo que 1 taza de patata cocida con una cucharada de cebollino pasa de 150Kcal a 580Kcal cuando se trata de 1 taza de patatas fritas con queso. 

Es importante recordar que el tratamiento de la diabetes debe asentarse sobre un buen planteamiento dietético y esto contempla desde el primer momento una dieta lo más variada y saludable posible, con atención especial tanto a la composición alimenticia de las comidas como a su frecuencia. El plan nutricional deberá organizar las distintas comidas con la inclusión de: 

• Alimentos ricos en almidón como las patatas, el arroz, el pan o las pastas (4 a 6 raciones/día).

• Verduras y hortalizas (2 raciones/día).

• Fruta fresca (3 raciones/día)

• Leche y derivados (2-3 raciones/día).

• Alimentos proteicos, alternando en el menú semanal carnes, legumbres, pescados y huevos (2 raciones/día)

• Frutos secos (3-7 raciones/semana).

• Alimentos procesados como aperitivos, repostería, etc. En un marco de consumo ocasional y moderado. 

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