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El papel neuroprotector del omega 3

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El papel neuroprotector del omega 3

Conservas de atún, una alternativa para las personas que no comen pescado fresco.
photo_cameraConservas de atún, una alternativa para las personas que no comen pescado fresco.
Olga Martínez (Ourense) pregunta: "¿Cuál es el papel de las grasas omega 3 en la función cerebral?"

Los ácidos grasos omega 3 (AG Ω-3) son fundamentales para una adecuada función cerebral.  Son grasas polinsaturadas que el cuerpo humano no puede sintetizar (esenciales), y que participan en algunas funciones vitales. 

Las grasas polinsaturadas de la familia omega 3, forman parte del tejido nervioso y de la retina durante el desarrollo fetal. En el periodo de gestación, cerca de 600 mg de ácido grasos omega 3, son transferidos de la madre al feto, determinando el tipo de grasa que se acumulará en los nuevos tejidos. 

Los estudios sobre el papel fundamental de los omega 3 en la función visual y cerebral de los niños y adultos, han evidenciado, durante años, la importancia para la salud de los omega 3, especialmente del ácido eicosapentanóico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA) en la prevención y manejo de diversas enfermedades. 

Los AG Ω-3 tienen efectos antitrómbicos y antiarrítmicos, previenen la aterosclerosis al reducir las concentraciones de colesterol total, de VLDL colesterol y de triglicéridos en plasma. Contribuyen en valores moderados de presión arterial y tienen efecto positivo sobre el sistema inmunológico como coadyuvantes en tratamientos.   

En cuanto a sus beneficios sobre el sistema nervioso, los omega 3 son los ácidos polinsaturados predilectos del sistema neural. Dos terceras partes de los lípidos de las membranas de los fotorreceptores de la retina son Ω-3.

Son nutrientes esenciales, como he comentado al principio, en el mantenimiento de la función cerebral. Más concretamente el DHA, que se almacena en el encéfalo y las células nerviosas. Es básico para el crecimiento, desarrollo y maduración del sistema nervioso, participa en los mecanismos de transmisión de mensajes, en la expresión genética, en la formación de los lípidos mensajeros y de la membrana celular.

Muchos aspectos relacionados con la función cognitiva, y otros relacionados con la ansiedad, el aprendizaje y la memoria,  se ven favorecidos con el consumo de los AG Ω-3. Cuando existen niveles adecuados de DHA en el cerebro, mejora su actividad. Diversas intervenciones han demostrado que los omega 3 aportados por la dieta, tienen efectos protectores en situaciones de stress.  

Un tipo de AG Ω-3, (ácido araquidónico) es el precursor de elementos involucrados en  la inflamación, así como en procesos de vasocontricción y en diversas regulaciones metabólicas que afectan el estado de ánimo. 

Aunque todavía existen lagunas de conocimiento sobre mecanismos específicos, la investigación clínica ha demostrado la relevancia de un aporte suficiente de omega 3 para la salud mental en general  y como tratamiento complementario de la depresión. 

Los AG omega 3 están contenidas en semillas y frutos secos (linaza, chía, soja, nueces, semillas de girasol,..), también en alimentos como pescados azules (sardinas, salmón, atún, caballa,…). En los productos más frescos, la cantidad de omega 3, suele ser mayor. 


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