La Región

PAPELES DEL ROCK

Amando a Marilyn Monroe entre Kingston y el Valle del Oise

La historia de ese excelente disco, que también está entre mis favoritos de Elton John, comenzó en enero de ese mismo año de 1973 

El ecléctico Elton John, durante un directo, mostrando todo su poderío a manos de su inseparable piano.
El ecléctico Elton John, durante un directo, mostrando todo su poderío a manos de su inseparable piano.
Amando a Marilyn Monroe entre Kingston y el Valle del Oise

Histriónico, exagerado, en ocasiones arrogante, en opinión de todos los que le conocen generoso y divertido, extrovertido, desenfadado y provocador, Elton John es junto a todo eso, un grandísimo, un inmenso compositor, -personalmente le sitúo al nivel de un Paul McCartney- un músico de un extraordinario talento. Ha vendido millones y millones de copias de sus álbumes en todo el mundo, pero solo en una ocasión alcanzó simultáneamente el nº1 en las listas oficiales de ventas de Gran Bretaña y de Estados Unidos. Fue hace exactamente ahora 45 años, el 2 de diciembre de 1973, cuando la que para muchos es su obra maestra absoluta, "Goodbye Yellow Brick Road", que se había editado a finales de octubre, logró ese hito que nunca después repitió. 

La historia de ese excelente disco, que también está entre mis favoritos de Elton John, comenzó en enero de ese mismo año de 1973 en el Hotel Pink Flamingo de Kingston, Jamaica, donde Elton John escribió la música de las canciones del disco en algo menos de una semana y haciendo las primeras grabaciones en los Dynamic Sound Studios de la capital jamaicana, que según siempre afirmó, le recomendaron los Rolling Stones, quienes ya habían estado grabando allí su "Goats Head Soup". “Aproveché que se iban de gira por Australia y dejaban el estudio libre para entrar yo a grabar el disco”, declaró a la revista Rolling Stone en 1974. 

Inicialmente el disco tuvo como título de trabajo "Vodka & Tonics" y en un primer momento las cosas marcharon bien, pero a las dos semanas de empezar a grabar, problemas técnicos -una avería en la mesa de sonido que según se dice no fue reparada correctamente y no conseguía que se sacase el sonido que Elton quería, en especial del piano, micrófonos estropeados que no se renovaban, etc.- y el ambiente de violencia política, revueltas sociales, delincuencia e inseguridad ciudadana que se produjo en la ciudad en esos días, con un violento asalto a mano armada que el propio Elton John sufrió una noche a la salida del estudio, unido a todas las perturbaciones que produjo la histórica celebración del combate de boxeo de Joe Frazier y George Foreman en Kingston, motivaron que la banda decidiera cambiar de aires. 

A finales de enero Elton John y su equipo abandonaron Jamaica y volvieron a grabar en el famoso Château d'Hérouville en el Valle del Oise, Francia, donde había grabado previamente 'Honky Château' y 'Don't Shoot Me, I'm Only the Piano Player'. Gus Dudgeon se encargó de la producción del disco, cuya grabación se prolongó desde mediados de marzo hasta comienzos de mayo de 1973. A pesar de que en Jamaica se dejaron ya grabadas algunas canciones, una de ellas por ejemplo la conocida “Saturday´s Night It's Allright For Fighting”, finalmente se optó por desechar todo ese material y las canciones que finalmente compusieron 'Goodbye Yellow Brick Road' se grabaron íntegramente en Francia. 

No estaba en los planes de Elton John que "Goodbye Yellow Brick Road" fuera a ser un disco doble, pero tal y como dijo en varias entrevistas, “A medida que iba trabajando en el álbum, surgió uno de esos momentos en los que no hay ninguna razón particular, pero se te vienen a la cabeza ideas, melodías, canciones, y Bernie Taupin estaba en total sintonía conmigo, por lo que entonces... ¿para qué frustrar esa creatividad?, ¿por qué desechar ideas frescas, maravillosas, que tenían en ese momento el encanto de la inmediatez y no incluirlas en el disco? Bien, que fuera un álbum doble. La compañía no puso excesivas pegas. De no haber sido así, quizá temas como 'Sweet Painted Lady' o 'Candle In The Wind' se hubieran quedado años y años en el congelador. En el castillo habíamos reservado en una pequeña sala anexa a la cocina donde desayunábamos un espacio donde colocamos un pequeño piano eléctrico y un kit de batería. Entonces, la banda se aprendía el tema mientras lo estaba componiendo y luego lo íbamos a grabar. Fue un momento único en mi carrera, todo era pura magia. Y fue posible gracias a que entonces todos, Bernie, el grupo, nuestros ingenieros, Gus, el productor, todos formábamos un equipo formidable. Éramos como una familia, fue una experiencia que nunca se volvió a repetir”. 

Esa maravillosa fiebre creativa que el tándem Elton John-Bernie Taupin vivían impresionó sobremanera a todos los que trabajaban con ellos. Según se recoge en el blog de Julián Ruiz "Plásticos y Decibelios", el guitarrista Davey Johnstone recordaba sobre aquella grabación: “He visto escribir canciones a Elton en el tiempo que me llevó comerme un sándwich de pollo. Escribía una canción en aproximadamente 20 minutos. Entrábamos en el estudio, tocábamos un par de veces la nueva canción y en otros 15 minutos ya estaba todo terminado. Usualmente la segunda o tercera toma sería la que usaríamos. A veces llegaría a cuatro o cinco, pero eso no sucedía a menudo. Más de una vez usamos la primera toma”. 

"Goodbye Yellow Brick Road" se considera la obra maestra de Elton John por muchas razones más allá de su multimillonario éxito comercial, y quizá la más importante sea el hecho de que es un disco de una variedad de estilos muy acusada, en donde Elton John se mueve en terrenos musicales muy diversos, que van desde el rock más directo y potente en "Saturday Night's Alright for Fighting" y “Gray Seal” esta última muy similar en la parte final de la canción a la versión que grabó con los Who de “Pinball Wizard” para la banda sonora de la versión cinematográfica de 'Tommy', una suerte de tecno-reggae sumamente original con sintetizadores, como en “Jamaica-Jerk Off”, el rockabilly de los 50 en "Your Sister Can't Twist (But She Can Rock 'n Roll)", auténtico rock progresivo de nuevo con un importante protagonismo del sintetizador en la extensa pieza "Funeral for a Friend/Love Lies Bleeding" o por supuesto, su estilo baladístico más convencional en la propia “Goodbye Yellow Brick Road”, la preciosa “Roy Rogers”, "The Ballad of Danny Bailey (1909–34)" o la celebérrima “Candle In The Wind”, que -sí, sépanlo algunos despistados- fue una canción de homenaje a Marilyn Monroe, no a Lady Diana Spencer, aunque la cantase en su funeral. 

El álbum original de 1973 cuando se lanzó en CD, se editó en dos discos, mientras que los remasters de 1992 y 1995 presentaron el álbum en un solo disco, ya que su duración permitía hacerlo de tal manera. La reedición correspondiente a su 30 aniversario de 2003 siguió el formato original, dividiendo de nuevo el álbum en dos discos para permitir la inclusión de las pistas adicionales, mientras que también se incluyó un DVD sobre la composición y grabación del álbum. Mobile Fidelity lo reeditó también en su día como un CD de oro de 24 quilates de un solo disco. El álbum (que incluye las cuatro pistas adicionales) se lanzó en SACD (2003), DVD-Audio (2004) y Blu-ray Audio (2014). Estos lanzamientos de alta resolución incluyeron las mezclas estéreo originales, así como los remixes 5.1 producidos y diseñados por Greg Penny.

En cierta ocasión me preguntaron que música pondría de fondo en una cena romántica con una chica con de la que estuviera enamorado. No lo dudé: baladas de Elton John, y señalé varias de este "Goodbye Yellow Brick Road". Al igual que durante mucho tiempo, para mi ha sido inimaginable una noche de fin de semana de juerga, rock'n'roll y diversión bien regada con cervezas, cubatas o gin-tonics si no sonaba un rock gamberro, proto-punk, guitarrero y crudo como "Saturday Night's Alright for Fighting". 

Un álbum que llegó a ser nº1 simultáneamente en Estados Unidos, Inglaterra, Australia y Canadá. El disco definitivo de la carrera de Elton John que en estos mismos días, en los que nuestras ciudades ya empiezan a mostrar la iluminación y la decoración navideña, allá por 1973, mostraba a todo el mundo y en todo el mundo el genio de Reginald Kenneth Dwight, para los amigos, Elton John.