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El buen hacer en la costura se sube a la pasarela en Madrid

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La diseñadora gallega Sara Coleman muestra prendas cómodas, atemporales y llenas de color

El buen hacer en la costura se sube a la pasarela en Madrid

La Semana de la Moda madrileña atravesó ayer su ecuador con los vestidos de ensueño de Juanjo Oliva y los patrones de baile de Juan Duyos, dos diseñadores que han iluminado la pasarela con un recital de prendas con las que dieron una lección de buen hacer costurero. En esta apuesta por una elegancia cómoda, Oliva ha alargado el bajo de los vestidos y también de los tacones. Y es que muchas de las tendencias que se han visto en la colección proceden de las necesidades y gustos de su propias clientes, quienes en la intimidad del taller le han pedido que una moda 'más ponible'.
Ya por la tarde, Juan Duyos volvía a seducir a la pasarela madrileña con una deliciosa y particular revisión del patrón español en el que, alejado de folclorismos, ha dado una lección de diseño con la que actualiza las prendas de los cuadros de Zurbarán y las películas de Buñuel.

También ofreció una lección de costura David Delfín, que subió a la pasarela una nívea colección bajo el título 'Missing', marcada por el exquisito patrón, con su musa Bimba Bosé como 'invitada. Amaya Arzuaga, por su parte, llevó a la máxima expresión su reconocible experimentación geométrica, destacando su segunda línea AA, en la que muestra abrigos, minivestidos y neoprenos.


DISEÑO DESDE GALICIA

Los más madrugadores y encargados de abrir el día eran los diseñadores Ion Fiz y la coruñesa Sara Coleman con su desfile compartido. El primero arrancó con una colección abstracta en la que no tiene en cuenta épocas ni estilos; la segunda, formada como diseñadora en Ourense, vistió ala mujer con prendas eclécticas y cómodas.

Sara Coleman cose prendas cómodas y atemporales, en las que lanas como el mohair o el cashmere se mezclan con algodones y viscosas, estas últimas en forma de crepes y gasas, creando un juego interesantes de volúmenes y texturas.

Como es habitual, en la firma de la coruñesa han estado presentes vestidos camiseros de corte deportivo y pantalones anchos de cintura bajo, teñidos en azul y en amarillo, colores que son, junto a un estampado abstracto con motivos rojos, el denominador común de la colección.

Por su parte, el veterano Modesto Lomba subió a la pasarela una colección sofisticada y elegante, en la que juega con las prendas y los colores, con un patrón formado por figuras de papel como el molinillo, como si la costura fuera un arte propio de papiroflexia.

Como guinda colorida y cierre final a esta tercera jornada de la cita madrileña, la veterana Agatha Ruiz de la Prada mostró los 'grandes éxitos' de toda su carrera y recuperó diseños como los vestidos de aro, el traje pelota, el de flor o el arco iris, eso sí, en terciopelo y con la incorporación de colores pastel, nuevos en su repertorio.