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Cómo sobreponerse a una pandemia

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Cómo sobreponerse a una pandemia

Xoel López, el músico gallego "de moda" que estrena disco en plena pandemia.
photo_camera Xoel López, el músico gallego "de moda" que estrena disco en plena pandemia.
Con su canción “Lodo” como banda sonora de la campaña turística del Xacobeo 2021 “Camiña a Galicia” y “La espina de la flor en tu costado” como cabecera del nuevo thriller de Netflix “El desorden que dejas”, Xoel López estrena su decimoquinto álbum “Si mi rayo te alcanzara” y planea una gira a partir del mes de febrero. ¿Es el músico gallego de moda o un superviviente?

Ecléctico por naturaleza, acaso porque ya en su hogar disponía de una amplia discoteca gracias a que sus padres eran amantes de la música toda, Xoel López siempre renegó de las etiquetas. Bajo el amplio paraguas del pop, cuando empezó, hace 20 años y 15 discos, se lo calificó de indie. Cantó en inglés con Deluxe, vivió en Argentina y conoció mundo con un arte que bebió de todos y cada uno de los sitios que visitó de forma física y mental; también, por supuesto, de su natal A Coruña, porque sus genes gallegos siempre afloran. Ya con “Fin de un año infinito” y con “Atlántico” dio un notorio cambio de rumbo. Y en su flamante disco “Si mi rayo te alcanzara” alude a un “hombre nuevo” en la canción “El destello”, dice “mi vida comienza con cada mañana” en “La espina de la flor de tu costado” y asegura que “el camino que era, es ahora campo abierto” en “Pez globo”. Y en lo que respecta a ritmos, se atreve casi hasta con el merengue. Otra vez, renovación y cambio.

¿Es este el punto de inflexión más fuerte en tu carrera?; ¿hay detrás algún detonante personal?

Claramente sí, siempre lo artístico viene motivado por lo personal. El disco nuevo representa lo que yo viví en el 2019, que para mí fue un año muy intenso, muy aventurero, muy vitalista; hice muchas colaboraciones y proyectos con otra gente y tenía ganas personales de renovación que se ven reflejadas en el disco. Siempre reflejo una realidad personal; no siempre soy explícito, no cuento por qué o no doy nombres, porque me parece que al final lo que importa son las emociones. Emocionarte y emocionar a los demás. En la vida de todos hay cambios; uno se cambia de ciudad, de pareja, de forma de pensar, y yo lo reflejo musicalmente. Cuando siento un cambio busco, el cuerpo me pide reflejarlo. Sentir que estoy en movimiento y que me renuevo. 

Pandemia + arte = Adaptación

Desde que comenzó la pandemia. Xoel estuvo muy activo. Realizó la “Serie telemática: Una excusa confinada” para revisitar canciones antiguas; participó junto a Vetusta Morla en la canción dedicada a los sanitarios “Los abrazos partidos”; y hasta logró realizar una veintena de conciertos, a mitad de año, cuando parecía que el impacto del Coronavirus se atenuaba, incluyendo uno junto a la Orquesta Sinfónica de Galicia. Y, como ahora lo que toca es presentar nuevo disco, ya tiene programada una gira desde febrero –recalará en A Coruña en julio en el Festival das Carrilanas -, pero claro, con aforo reducido y frente a un público sentado en sillas y con mascarilla.

Así como a algunos artistas y a mucha gente en general la situación de pandemia los paralizó, en tu caso, ¿qué te motivó para estar tan activo?

Soy muy inquieto, vitalista, y me he negado a quedarme encerrado ordenando los armarios. Pensé: Yo no hago música porque me sienta obligado a hacerla sino porque me gusta. Entonces, si me das horas de casa, me pongo a hacer proyectos. Si bien no me inspiró hacer canciones nuevas porque estaba en pleno proceso de terminar el disco, sí me apetecía reinventarme dentro de lo posible y para eso Internet fue una herramienta fundamental, nos hizo sentir menos solos y poder dar rienda suelta a algunas ideas.

El primer show que realizaste cuando se decretó la llamada “nueva normalidad” fue nada menos que en IFEMA, ¿qué sensación te produjo?

IFEMA es un lugar cargado de mucha simbología y hacer el primer concierto ahí fue emocionante, y me pasó algo que no me había pasado nunca, me rompí cantando “Joana”, una canción del disco, y la gente aplaudió y creo que fue una liberación de emociones. Estuvimos todos un poco reprimidos, literalmente enjaulados, fue decir por fin otra vez aquí. Me sentí realizado y emocionado. Me salió del alma. Además, creo que los conciertos son lugares para dar rienda suelta a las emociones, para lo que luego, en el día a día, no hay espacio. Por eso los conciertos son necesarios, para la gente y para mí.

La letra de “Tigre de Bengala” dice “Intentando un viejo paso de merengue / me olvidé de que olvidé cómo bailar”. ¿Cómo será cantar en vivo, pandemia de por medio, canciones que invitan al baile?

A veces parece que las canciones las haces casi como algo premonitorio, parece escrita para la ocasión cuando estaba hecha de antes y tenía que ver con otras cosas de la vida. Al final la vida es lo que es, las sensaciones y las emociones son las mismas en diferentes contextos. Este disco estaba pensado para irme con la banda completa y estamos yendo en formato reducido y con la idea original frustrada. Hay canciones que tendrían que invitar a la gente a ponerse de pie y a bailar pero ahora cuando le dices a la gente arriba y arriba que termina la canción la gente se queda ahí sentada en la silla como diciendo “me cago en la leche”. Esta crisis está generando frustración.

¿El músico gallego de moda?

Antes de fin de año Xoel publicó, con gran repercusión, su decimoquinto álbum “Si mi rayo te alcanzara”; su tema “Lodo” –del álbum “Sueños y pan”, de 2017-, es la banda sonora de la campaña turística del Xacobeo 2021 “Camiña a Galicia”; y la flamante “La espina de la flor en tu costado” es la canción cabecera del nuevo thriller de Netflix “El desorden que dejas”, además de sumar también la serie otra de sus composiciones, “Ningún nombre, ningún lugar” –de “Paramales”, de 2015-. 

¿Te convertiste en el músico gallego de moda?

¡Ya me gustaría! En plan coña (risas). No es para tanto. Dicho esto, también tengo que decir que para mí es mucho. Yo que soy muy de pico y pala, y de cada día un poquito, y de repente estos atajos, vamos a llamarlo así, pues me vienen como Dios. A mí me alegran la vida porque siento que son devoluciones de lo que hago. Al final, Carlos Montero, que es el director y guionista de la serie, pues era fan de Deluxe y conocía mi repertorio, y él ya estaba encantado con que yo hiciera la canción que quisiera. Además, la serie está producida por Vaca Films, que es de Coruña. Y con lo de “Lodo” pasa algo parecido, es la productora, que es gallega, la que piensa en mi canción, y claro, también piensan en mi canción porque mi canción está ahí. Al final el esfuerzo, aunque sea a cuenta gotas, ese pico y pala que llamo yo, trae sus frutos. Es el resultado de un trabajo de muchos años y de muchos discos. Si sirve un poco de gancho para que luego la gente escuche otros temas bienvenido sea. 

En el caso de “Lodo”, ¿se eligió por su tono optimista?

Mi canción más escuchada de mi carrera era “Tierra”, de mi primer disco, “Atlántico”, y “Lodo” comenzó a ser la más escuchada a raíz del confinamiento. Por algún motivo es una canción que llega a la gente y el confinamiento la reforzó mucho, porque es una canción que, justamente, da un mensaje un poco de ilusión, de salir de algo, entonces creo que sí, que les inspiró sobre todo la parte esperanzadora del tema y, luego, escuchando la campaña, es que justo dice “he andado camino ya”. Parece que estuviera hecha a propósito.

Femenino y transversal

En tu discografía, salvo “Simone”, no hay canciones con nombre de mujer, y ahora en el disco nuevo aparece “Joana”. ¿Quién es Joana?

Joana es una excusa. Lo hago incluso con las ciudades, aunque con las ciudades sí he sido explícito, hablando de ciudades reales en las que yo he vivido o tenido una experiencia y con la excusa de la ciudad he dado rienda suelta a mis emociones. Simone no existía en su momento, Joana no existe como tal, no hay una Joana a la que le dedique la canción. Son excusas para hablar de otras cosas. Simone es un anhelo de algo que no pudo ser y Joana es básicamente un duelo, una separación. Pero Joana también es lo que tú quieras: puede ser tu ex marido o puede ser tu abuela o tu madre muerta, es un duelo, o una separación geográfica, o dejar un país, o lo que cada uno quiera. Es un poco lo que yo siento que es un duelo.

¿Si en vez de hombre fueras mujer, qué estilo de música serías?; ¿estarías más cerca estilísticamente de una sutil Rozalén o de una explícita Nathy Peluso?

A mí me gustan ambas; las sigo a las dos y me parecen las dos tremendas. A Nathy Peluso ya la conocía pero este último disco tiene un par de temas que me parecen de nivelazo, y además junto con mi hermano tengo un pasado rapero y hip-hopero de cuando tenía 12 o 13 años, nos gustaba Public Enemy y todo lo que era Old School. Para hacer yo un disco con las letras de Nathy Peluso no me pega (risas). Rozalén me resulta un poco más cercana por su canción de autor. Yo bebo de muchas aguas y me gusta todo lo que tenga una calidad y ellas dos obviamente son dos artistas como la copa de un pino. 

Dicho esto, yo creo que no distaría mucho de lo que soy. Me considero bastante femenino, transversal, no creo que mi música sea típicamente masculina. Creo que sí se puede hablar en algunos casos más extremos de música claramente hecha por mujer o por hombre, pero luego también hay muchos términos medios y creo que estoy un poco ahí. El feminismo tiene que ver también con la igualdad; si eres igualitario en términos generales y crees en la igualdad de oportunidades, también crees en el feminismo, vamos, crees no, comulgas con él. Porque es inevitable. Entonces ya no sé si hay género.