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Merecido homenaje al padre albino del blues

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Merecido homenaje al padre albino del blues

De una categoría extraordinaria, aportó un talento espectacular desde sus primeros discos a esa evolución y a esa progresiva consolidación del hard rock de los 70

Uno de los más famosos instrumentales que se han editado en la historia del hard rock es “Frankenstein”, una magistral pieza que de hecho he usado alguna vez como sintonía de continuidad en alguno de mis programas de radio, incluida en el álbum ‘They Only Come Out at Night’ de Edgar Winter en noviembre de 1972. Este single lanzó a la popularidad a Edgar Winter, e indudablemente, es la canción a la que el multiinstrumentista estadounidense le debe gran parte del éxito de su carrera. 

No obstante, siempre que se pregunta en alguna entrevista a Edgar Winter acerca de su carrera, a quien siente que siempre tendrá que agradecer lo que ha conseguido en la música es a su difunto hermano mayor Johnny Winter. El estímulo y el apoyo del mítico guitarrista albino, incluido el hecho de tener a Edgar como parte de su banda cuando tocó en el Festival de Woodstock hace 50 años, fue determinante para su futuro como músico, ha recalcado siempre Edgar Winter. "Mi hermano siempre ha sido mi héroe musical de todos los tiempos. Si no hubiera sido por él, podría haber sido como mucho un músico de jazz de clubes no profesional. Incluso durante algún tiempo le di vueltas a la idea de estudiar ingeniería. Siempre amé la ciencia, pero gracias a Johnny... ¡lo que realmente amo es el rock´n´roll!” explica Edgar Winter en recientes declaraciones.

"Estaba en Houston cuando Johnny me invitó a Nueva York para tocar en sus primeros álbumes", continúa Edgar. “Su manager Steve Paul me presentó al presidente de CBS, Clive Davis. No tenía aspiraciones particulares de hacer algo ambicioso en la música, pero pensé que no estaría mal hablar con este caballero. Clive parecía un tipo interesante. Entré a sus despacho sin haber ensayado ni preparado nada… ¡Y me pide que toque algo para él! Eso fue lo último que esperaba. Levanta el teléfono y llama a todos estos otros ejecutivos de grabación de CBS y entramos en una gran sala de conferencias con un piano. ¡Estaba aterrado! Pero me senté y toqué "Tobacco Road". Me consideraba un instrumentista, no un cantante, en realidad. Quiero decir, todavía recuerdo la noche en que Johnny me pidió que cantara una canción en su set y elegí esa. Desde esa noche, he hecho esa canción como parte de mi set standard, todavía lo hago y probablemente siempre lo haga".

Ahora, Edgar le está devolviendo el favor al tristemente desaparecido Johnny Winter con un álbum tributo repleto de estrellas del rock y del blues en honor a su hermano. El cantante y multiinstrumentista espera lanzarlo en 2020 y constará de 16 canciones entre las cuales se incluirán entre otras, además de muchas de las piezas originales más conocidas de Johnny Winter, alguno de sus más celebrados covers, como "Johnny B. Goode" de Chuck Berry, "Jumpin 'Jack Flash" de los Rolling Stones, "Highway 61 Revisited" de Bob Dylan y “Rock and Roll, Hoochie Koo", uno de sus primeros grandes hit-singles en Estados Unidos en 1970. En cuanto a los músicos que van a participar en este trabajo, esta confirmada la participación de guitarristas como Joe Walsh, Billy Gibson de ZZ Top, Slash de Guns N’Roses, Buddy Guy, Joe Bonamassa, Robben Ford, Kenny Wayne Shepherd y Bobby Rush entre los más relevantes, así como el ex Beatle Ringo Starr, que tocará la batería en alguno de los temas incluidos en este ‘Johnny Winter Tribute’.

“Al principio había sido muy reacio a la idea de hacer un álbum como este” –nos dice Edgar Winter- “Recibí muchas solicitudes de músicos y compañías discográficas, todos expresando interés, pero me desagradaba la idea que de que pudiera pensar que me quería aprovechar del nombre de mi hermano de manera oportunista, por lo cual dije que no a varias ofertas que me hicieron en ese sentido. No fue hasta que conocí a Bruce Quarto, el propietario de Quarto Valley Records, cuando finalmente me decidí a dar el paso. A Bruce le encanta el rock clásico de los 70 y no tiene otra idea en la cabeza que tratar de llevar esa música a todo el mundo y recrear esa atmósfera de libertad en todas partes. Su filosofía de vida y su forma de trabajar me ha convencido de que el legado de mi hermano merece ser mucho más conocido y que yo sería la persona adecuada para poder hacer un disco como este”. 

Más allá de la relación personal y del afecto familiar que une a Edgar con su hermano, lo cierto es que cuando hablamos de Johnny Winter, hablamos de un músico de una categoría extraordinaria, de un guitarrista que del mismo modo que Eric Clapton, Jeff Beck o Jimmy Page hicieron evolucionar el blues hacia el rock, aportó un talento espectacular desde sus primeros discos a esa evolución y a esa progresiva consolidación del hard rock de los 70 como consecuencia de ese innovador tratamiento del blues. Baste recordar las maravillas que grabó para sus primeros discos, ‘The Progressive Blues Experiment’, ‘First Winter’ y ‘Johnny Winter’ entre 1968 y 1969: de "Good Morning Little School Girl" de Sonny Boy Williamson a "Parchman Farm” de Mose Allison –también popularizada pocos meses más tarde por Cactus- pasando por sus propias composiciones, como "Bad Luck and Trouble", "I'm Yours & I'm Hers" o “Mean Town Blues”. 

Por supuesto, Johnny Winter no solo era un guitarrista de un estilo personalísimo y un magnífico cultivador del blues; era un auténtico animal del escenario, donde se podía transformar, y de hecho se transformaba en un furioso rockero que podía dejar con la boca abierta al más poderoso guitarrista de heavy metal. Bien lo demostró en marzo de 1971 con la edición de uno de los discos en directo más grandes que se grabaron en la década de los 70, ‘Johnny Winter And…Live!’. 

A lo largo de mi trayectoria como periodista musical, tuve la enorme fortuna de verle en directo en varias oportunidades y siempre me hizo disfrutar de conciertos tan llenos de sensibilidad y puro sentimiento blues como de fiera potencia rockera. Era increíble ver como, sobre todo en los últimos años, su deteriorada salud hacía que apenas pudiera moverse, de hecho le tenían que llevar al escenario entre dos personas y sentarle, pero en el momento en el que enchufaba el Jack en su guitarra y daba el primer acorde… era como si materialmente le inyectasen vida, como un chute de adrenalina en el corazón. Ese anciano extremadamente delgado, débil y quebradizo se transformaba en pura energía, la música recorría sus venas y nos transmitía un feeling y una garra como pocos músicos en directo podían transmitir. 

Ahora, el mundo del rock y del blues, a través de la iniciativa de su hermano, le rinde un más que merecido homenaje en forma de disco tributo, que estoy convencido será una delicatesen sonora total y absoluta.