PAPELES DEL ROCK

Rock alrededor del Belén

La historia del rock está jalonada de históricos conciertos, en especial en los años 60 y 70, que se celebraron precisamente en Nochebuena

Rock alrededor del Belén

Mañana lunes 24, hacia las 20,00 o 20,30 horas imagino que la mayoría, por no decir la práctica totalidad de quienes vivimos en España estaremos cumpliendo con el ritual navideño de cada año, sentados frente a una presumiblemente apetitosa cena, quizá con el “Noche de paz” o el “Santa Claus is coming to town” de fondo y disfrutando -o tal vez padeciendo- de la compañía de la familia. Es la nochebuena, la tradición por excelencia no solo de España, sino de los países latinos en general, sobre todo aquellos en los que la presencia de las costumbres religiosas católicas ha sido históricamente más fuerte. 

Sin embargo, no sucede así en las sociedades anglosajonas. Por supuesto, el día de Navidad se celebra como una de las fiestas más importantes del año, pero la noche del 24 es simplemente la víspera, de hecho es una noche de fiesta, pero no de reunión familiar frente a la chimenea o a la mesa. Y de hecho, la historia del rock está jalonada de relevantes e históricos conciertos, en especial en los años 60 y 70, que se celebraron precisamente en Nochebuena. 

Los Beatles fueron en esta cuestión, al igual que en otras similares, pioneros. A iniciativa de su mánager Brian Epstein, el 24 de diciembre de 1963 se celebró la primera noche del show navideño de los de Liverpool en el Finsbury Park Astoria de Londres, junto a Billy J. Kramer, The Fourmost, Cilla Black y Rolf Harris. El show funcionó tan bien que se pretendió convertir en una suerte de tradición, de manera que se celebró una segunda edición en la nochebuena de 1964, con los Yardbirds -todavía con Eric Clapton en sus filas-, Freddie and the Dreamers, Jimmy Saville, Elkie Brooks, Mike Haslam, y the Mike Cotton Sound. Sin embargo, ya no habría más ediciones: en 1965 los Beatles terminaron su gira por Inglaterra, la última que harían en su historia en su país dos semanas antes en Cardiff, y en el verano de 1966 como es sabido, decidieron retirarse para siempre de los escenarios. 

A finales de 1971, cuando empezaban a verse por las calles de Londres, especialmente por Carnaby Street extravagantes personajes tocados con fantasiosos sombreros, foulares kilométricos, tacones y plataformas de varios centímetros, es decir cuando el Glam Rock empezó a ser el fenómeno que explotaría en 1972 y 1973, una de las bandas que mejor representaría a ese movimiento musical, Slade, decidieron organizar un gran concierto de navidad esa nochebuena en el templo del rock de la capital por definición, el Marquee Club, con sorteos de regalos al más puro estilo cotillón de las noches de reyes en España. Aunque eso sí, al día siguiente el Marquee estaría cerrado, dado que además del día de Navidad, se celebraba la maratoniana jornada del Boxing Day, con infinidad de partidos de fútbol de la liga inglesa. 

Un año más tarde la fiesta cambiaba de escenario: ya en plena efervescencia del Glam Rock y en el momento de mayor popularidad de toda su carrera, David Bowie decidió organizar un gran concierto de Navidad el 24 de diciembre de 1972 en el Rainbow Theater de Londres para acabar su gira británica de aquel año del "Ziggy Stardust". Se pidió a todos los asistentes que llevasen como donativo algún juguete o algún regalo para hacer una entrega a un hogar para niños sin familia o en situación precaria. La prensa de la época habló verdaderas maravillas sobre aquel show y se recuerda como uno de los más vibrantes que hizo David Bowie al frente de sus Spiders From Mars en aquel periodo. 

Aquella navidad de 1972 fue de las más frías y húmedas en Europa desde que existen registros climatológicos -de hecho en Madrid cayó una espectacular nevada en la mañana del 25 de diciembre- pero a bastantes kilómetros del viejo continente, el mismo día que David Bowie tocaba en Madrid, con ambiente soleado y temperatura agradable, se celebraba en el Memorial Coliseum de Los Angeles, California, el Woodstock Of The West Festival, con la presencia en el cartel de The Eagles, The Bee Gees, Stevie Wonder y Mott The Hoople. Dicen los californianos que nunca se acostumbran a que toda la decoración navideña y los adornos evoquen nevadas y clima frío cuando es perfectamente posible hacer surf en esos días, el sol luce con una fuerza espectacular y la mayoría de la gente se desea feliz navidad en camiseta de manga corta y pantalones de tenis. 

Volvemos a Londres, esta vez a la nochebuena de 1975. Esa noche fue la elegida por Queen para celebrar el inmenso éxito de su "A Night At The Opera" en un gran concierto en el Hammersmith Odeon de Londres como el caso de Bowie, para terminar su gran gira inglesa que les había tenido en las carreteras británicas durante noviembre y diciembre. El show, de una espectacularidad sin precedentes se editó como disco oficial en directo en noviembre de 2015, mucho antes de la fiebre que ahora mismo recorre el planeta con motivo del impresionante éxito de taquilla del bio-pic "Bohemian Rhapsody". El que continuó con la tradición en 1976 fue Rod Stewart, quien en la nochebuena de aquel año hizo un "Special Christmas Show", llamado en este caso "The Xmas Evo Concert" en el Olympia Theater de Londres. Ya por aquellos días las lentejuelas, los maquillajes y las plataformas habían desaparecido... en Londres entonces lo que se empezaron a ver fueron imperdibles clavados en los lugares más inimaginables del cuerpo -lo que hoy conocemos como piercing- cazadoras de cuero, crestas y botas Doc Martens. 

¿Se imaginaba alguno de ustedes que la banda de punk rock que se consideró en 1977 la mayor amenaza para la sociedad británica desde la II Guerra Mundial, a la que se prohibiría tocar en todo el territorio nacional bajo orden policial de ser inmediatamente detenidos y que firmaron 3 contratos discográficos en dos meses también hizo su show de navidad? Pues sí, y además con carácter benéfico: en la tarde del 25 de diciembre de 1977, sin ninguna publicidad previa, los Sex Pistols hicieron un show especial a beneficio de los niños sin familia ni hogar de Huddersfield en el Ivanhoe Club, para el cual el propio Johnny Rotten en persona llevó una inmensa tarta de navidad que repartió entre todos los niños y niñas del albergue. Años más tarde el cantante recordaría que fue una actuación corta pero muy divertida y que a la mayoría de los niños les llamaba la atención Sid Vicious, en parte porque Sid, que era muy infantil en el fondo, jugaba mucho con ellos y les hacía reír. Quien lo hubiera dicho de aquellos desharrapados con aspecto de zombies que eran considerados lo peor de la sociedad, ¿verdad? 

Mañana en cualquier caso, y también el martes 25, al menos son días en los que se puede disfrutar seguramente de algo de tranquilidad. Perfecta ocasión para escuchar música. Olviden el enésimo especial de TVE del estilo “Ochéntame otra vez”, la enésima vez que algún canal repondrá “¡Que bello es vivir!” y la enésima producción de Dysney para el mercado televisivo de estos días y hagan un buen barrido a esos grandes clásicos del rock que no siempre tenemos tiempo de escuchar el resto del año. El consejo es igualmente válido para nochevieja y el 1 de enero, aunque el concierto de año nuevo de Viena yo es algo que si puedo, trato de no perderme. 

Tengan paciencia en la cena con los cuñados -piensen que tras las fiestas, ya no habrá que aguantarles hasta algún cumpleaños, que con suerte será en abril- tengan preparadas un par de tabletas de Alka Seltzer y sobre todo, escuchen música, compren música, regalen música. Es el mejor presente que se puede ofrecer. Y felices fiestas.