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“El vino gallego es imparable"

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“El vino gallego es imparable"

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photo_camera Mariano Fisac, experto en vinos gallegos, con su libro "Galicia entre copas".

Galicia ha decidido retomar la producción artesanal de caldos que se llegan a vender a 200 dólares la botella en Nueva York: "La revolución está ahí y es imparable".

El bloquero Mariano Fisac, gaditano de nacimiento pero gallego de adopción, es licenciado en Derecho y trabaja en Madrid en el sector de la Administración Pública y el Seguro, desde donde ha viajado hoy para presentar en A Coruña su libro "Galicia entre copas", prologado por el chef Pepe Solla. Explica con una naturalidad propia de un experto en los vinos gallegos la dimensión mundial de la producción de la Comunidad, de la que destaca el Ribeiro, una de las cinco denominaciones de origen gallegas junto a Monterrei, Valdeorras, Rías Baixas y Ribeira Sacra.

"Mucha gente no sabe que en Galicia se produjeron algunos de los mejores vinos del mundo hace siglos y el ribeiro llegó a competir con el burdeos o el borgoña, pero llegó el hambre y la pobreza y en Galicia se dejaron de hacer buenos vinos para hacer vinos de subsistencia", sostiene el creador de los blog gastronómicos www.mileurismogourmet.com y www.winegossipfromspain.com.

Con la llegada de la bonanza económica y la buena formación de los viticultores en el extranjero, asegura, Galicia se ha visto enriquecida con productores de vino que son "punta de lanza ahora mismo en el mundo". "Lo que pedimos los enamorados del vino a una botella es que diga de dónde viene con solo oler" su contenido, algo que muy pocos vinos son capaces de transmitir, subraya. No es el caso de la Comunidad gallega, donde las variedades de uva, el suelo y el clima hacen posible vinos "inimitables y fáciles de beber, sobre todo por su frescura", abunda antes de abordar el tema central del libro, que es un viaje por los mejores vinos del fin del mundo en el que ha encontrado "maravillas, emoción y vinos muy distintos en todas las zonas", sobre todo en las Rías Baixas.

Sin embargo, Mariano Fisac, organizador del concurso anual "Los 10 mejores vinos por menos de 10 euros", prefiere empezar por el ribeiro "por una cuestión de historia", que es "la historia del vino no solo en Galicia, sino en España y Europa". Así, recuerda, Ribadavia fundó en el siglo XVI lo que hoy en día más se parece a una denominación de origen, algo que es "muy difícil de encontrar en otro sitio" con un vino, el ribeiro, que es "cuna" de los demás", en una tierra sin mucha lluvia y al lado del río, cultivado en pendiente y con un patrimonio de variedades autóctonas que "no existe en ninguna otra parte del mundo".

Por repercusión en el mundo prosigue por las Rías Baixas porque "cuando hablas de vino gallego lo primero en lo que piensa la gente es el albariño, que todavía no ha dado todo el potencial que puede dar de sí", caracterizado por su frescura en los primeros años y por ser profundo y revelador del paisaje con el tiempo.

De una de las denominaciones más antiguas sugiere pasar a la más joven, que es la de Monterrei, un poco "un paraíso por descubrir" muy poco parecido a Galicia con vinos más del estilo mediterráneo.

Por su parte, la Ribeira Sacra "tiene a sus espaldas el mérito de haber puesto a Galicia en el mapa a nivel internacional con los tintos", como el que elaboró en 2005 el etnólogo Raúl Pérez en la zona de Amandi embotellado como "El pecado", lo que atrajo a muchos aficionados y profesionales a una zona poco conocida, con cepas viejas en viñedos con pendientes del 90%, casi "extraterrestres".

Como "gran promesa" queda Valdeorras y la recuperación de la variedad de godello, un vino de chimenea, más pausado y no tan aromático como el albariño.

Es el precio por su gran calidad lo que hace que la mayoría de los vinos mejor elaborados de Galicia se exporten, sostiene, pues "a día de hoy en España y en Galicia la gente no paga más de 15 o 20 euros por una botella". Los mercados que sí aprecian esta diferencia y están dispuestos a pagarla, enumera, se encuentran en Inglaterra, Alemania y Estados Unidos, a los que se unen últimamente Japón y China, donde Galicia está vendiendo "una barbaridad".