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Dos poderes empresariales: flexibilidad y creatividad

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Dos poderes empresariales: flexibilidad y creatividad

La subsistencia  de muchas empresas ha venido marcada por la construcción de un negocio fuerte antes de la crisis

Los próximos meses van a ser clave para el futuro económico del país. Los expertos en marketing político intentarán utilizar todo tipo de analogías y eufemismos con la vacunación y, de forma paralela, nos intentarán convencer con datos macro y micro para alabar la excelente gestión económica de sus líderes durante la pandemia.

Pero como el dato mata al relato, aporto aquí varias cifras escalofriantes del INE: la tasa de supervivencia para las empresas de menos de cinco empleados cerró el tercer trimestre de 2020 en el 78%. O lo que es lo mismo, el 22% de las pequeñas pymes españolas echó el cierre en 2020, sin tener en cuenta el último trimestre del año; y el segundo, de las 68.000 empresas destruidas en nuestro país, más del 99% contaba con menos de 50 trabajadores. Mientras el desastre económico arrasa sectores como hostelería, turismo y pequeño comercio, las empresas de más de 250 empleados sólo han caído un 1,2%.

Para el Banco de España el porcentaje de empresas con niveles de deuda preocupante se sitúa en el 40%, habiéndose incrementado un 27% de 2019 a 2020. Por supuesto, a colación de los datos anteriores, la deuda de los sectores de hostelería, ocio y restauración no para de crecer y cuentan ya con una presión financiera muy abultada. Según un amplio consenso de economistas, se prevé que muchos de los que sobreviven hoy caerán a lo largo de 2021 presionados por sus deudas. La pandemia ha caído en las empresas como un auténtico meteorito. Pero ¿por qué a unas les ha afectado más que a otras? Es entendible que sectores muy sensibles a las restricciones como el turismo y la hostelería sufran una auténtica hecatombe, pero en otros sectores el daño ha sido dispar, muchas veces con un denominador común, el tamaño.

La subsistencia de muchas empresas, e incluso incremento de cuota de mercado, durante estos ya once meses ha venido marcada por la construcción de un negocio fuerte antes de la crisis. Receta que debería ser la que se administrara a todas las empresas a partir de ahora. Generar un modelo empresarial flexible en todas las áreas de la empresa, que pueda amoldarse a las necesidades del mercado en poco tiempo y también a las de sus empleados. De nada me sirve tener un negocio muy maleable si mis trabajadores no pueden producir porque mi adaptación empresarial no ha sido completa.

No hablo sólo de eCommerce, en la boca de muchos como la solución a la falta de ingresos. Abrir una tienda online es una herramienta, pero no es la solución para los problemas de la gran mayoría de empresas. La dificultad actual en los negocios no proviene sólo de una modificación en la demanda, sino en la velocidad con la que los modelos de negocio deben transformarse para adaptarse al nuevo contexto.  La respuesta ha de ser una digitalización completa de toda su estructura y de su funcionamiento, ganando capacidades como la de generar sinergias de forma inmediata con diferentes empresas y proveedores, reconvertir cadenas de suministro y prever desabastecimientos, mantener una excelente comunicación y relación con nuestros clientes, o contar con infraestructuras tecnológicas seguras son algunas de las claves que, incluso empresas pequeñas, han aplicado en la ruta de sus nuevas versiones de los planes de negocio. 

Esa flexibilidad debe ser conocida por todo el equipo. El modelo de negocio debe ser consciente no sólo por el CEO y la dirección de la empresa, sino por el resto de la organización. 

Todo ello, para poder mantenernos en el negocio, debe venir apoyado de innovaciones que generen valor a nuestros clientes, a nuestros empleados y colaboradores y, por supuesto, a la sociedad. Respuestas y movimientos estratégicos que adopten modelos innovadores y ágiles para proteger nuestra competitividad. La innovación no siempre parte de los departamentos de I+D de las grandes empresas. Debemos partir de la premisa de que el ser humano, por naturaleza, es creativo. La creatividad no es más que la capacidad de ver un problema, analizarlo, tener un idea y actuar sobre ella para obtener resultados positivos. En mayor o menor medida, todos tenemos un puntito que, bien aprovechado, puede generar ideas innovadoras. Esta actividad debe ser transversal a toda la empresa, impulsando la actitud innovadora y creativa en el día a día. ¿Funcionaría mi producto en otro sector?, ¿podría cooperar con la nave de enfrente y generar entre los dos un mayor valor?

Algunos de los cambios del mercado, comportamientos y actitudes de la sociedad en su conjunto, serán permanentes, por lo que la situación de alarma actual no nos puede detener justificándonos con un ‘ya pasará’. Que no nos importe el tamaño de nuestra empresa. Aprendamos a adaptarnos, como personas y como empresarios y tengamos en cuenta que los consumidores, en épocas de crisis, con la interrupción de sus hábitos y rutinas, se muestran más abiertos a nuevas soluciones e ideas innovadoras.

Escucha al mercado, gira tu negocio, aprende y reevalúa tu situación.

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