La Región

OCHO PERSONAS REBASARON ESA EDAD EN LOS ÚLTIMOS 17 AÑOS, UNA DE ELLAS CUMPLIÓ AYER 102

Los centenarios viven en Chandrexa

Benjamín González González festejó el martes ocho de enero su 102 cumpleaños. Vive en un pueblo de Chandrexa de Queixa, municipio de 719 habitantes, donde otras siete personas superaron los 100 años en los últimos 17 años, incluida la mujer que fallecía tras cumplir 110. En la actualidad, 24 vecinos tienen más de 90 años y 89 superaron los 80. La altitud (1.000 metros en Celeiros, su capitalidad), su clima y la ausencia de estrés son las posibles causas de la larga vida de quienes residen en este municipio.
Los centenarios viven en Chandrexa
Uno de los 28 habitantes de Zamorela (Chandrexa de Queixa) cumplía el martes ocho de enero 102 años. Se trata de Benjamín González González, quien festejó el aniversario con su familia más próxima. Vive con Antonio González, Carmen Álvarez y Patricia González -hijo, nuera y nieta, respectivamente-.

El propio Benjamín González explica que su salud es buena, salvo pequeños dolores de riñones cuando camina y un problema que sufre en una pierna. “Teño a cabeza ben”, añade. Durante buena parte de su vida ejerció de tratante de ganado, aunque también se dedicó al contrabando de café y azúcar con Portugal, en los tiempos del hambre de la postguerra civil.

Benjamín González reside en Zamorela con la familia de uno de sus siete hijos. En la cocina de leña de su vivienda apunta a su nuera que el número total de nietos es de 11 y que también tiene 12 bisnietos.

Recuerda cuando el actual alcalde de Chandrexa de Queixa le entregaba una placa en señal de reconocimiento cuando cumplía los 100 años y también cómo la población del municipio descendió considerablemente en los últimos años. “Antes éramos moitos veciños. Se temos algo é do gando, e agora da moi pouco”, comentó.

No sabe explicar la razón de la buena salud que goza con 102 años, pero considera que influyen el microclima de Chandrexa de Queixa y sus comidas. “Aquí comemos natural, anque agora xa non é como antes”, comenta este vecino. Seguidamente, aclara que “a carne de cerdo gústame máis que a outra”, pasando a indicar que acompaña sus comidas con un buen vaso de vino.

Este habitante de Zamorela no es el único longevo de los 719 que conforman la población de Chandrexa de Queixa. Actualmente es el único que supera los 100 años, aunque otros 24 tienen edades comprendidas entre los 90 y los 99 años y 89 ya cumplieron más de 80, pero sin pasar de los 89.
Volviendo la vista atrás, en los últimos 17 años este municipio contabilizó otros siete vecinos centenarios. El caso de mayor longevidad tuvo a una mujer como protagonista. María Juana Rodríguez fallecía en O Chao después de cumplir 110 años. Hay dos fallecidos con 100, otros dos que alcanzaron 101, uno que llegó a los 102 y otro que celebró 104 cumpleaños.

Es difícil encontrar las razones que proporcionan a este municipio tantos casos de vecinos centenarios. Pese a ello, un médico del Centro de Saúde de Celeiros (capitalidad municipal de Chandrexa) apuntaba la posibilidad de que en esta longevidad influyan tres razones: su microclima no demasiado adverso, la altitud -Celeiros está situada a 1.000 metros sobre el nivel del mar- y finalmente la ausencia de cualquier tipo de estrés en la forma de vida de estas gentes, que quizás sea la determinante.

La envejecida población urge la apertura del geriátrico

Los últimos datos del Instituto Galego de Estadística asignan a Chandrexa 316 vecinos de 65 y más años (un 44% de la población), con una edad media de 55,7 años y un índice de envejecimiento de 501,6. Este último dato se obtiene al comparar la población mayor de 65 con la que tiene menos de 20. En comparación, el índice de envejecimiento de O Barco de Valdeorras es de 80,6.

Ante la importancia que adquirió el colectivo de jubilados, el alcalde de Chandrexa, el “popular” Francisco Rodríguez, comenzaba a fraguar hace seis años la futura residencia para la tercera edad de Celeiros. Pensada para el cuidado de 83 internos, el regidor considera que este proyecto “é moi necesario”.

Pero los contados recursos de las arcas municipales se está convirtiendo en un escollo muy difícil de superar para el equipo de gobierno y el geriátrico de Chandrexa avanza con demasiada lentitud. El regidor explicaba el martes que la última fase de trabajos finalizaba hace aproximadamente un mes.

En estos momentos, el alcalde busca el apoyo de alguna fundación para poder finalizar la construcción. Estima que para acometer los últimos trabajos será necesaria la suma de un millón de euros. Su estructura ya está prácticamente rematada, pero aún falta por ejecutar la finalización de la planta baja, donde estarán la cocina y los comedores.

“Eu sigo xestionando coas fundacións a finalización da obra”, comenta Francisco Rodríguez. También señala que la apertura del geriátrico no sólo resolverá buena parte de los problemas de una población muy envejecida, pues “é necesaria, incluso para recuperar poboación”, aludiendo a la posible entrada de internos llegados de otros concellos.