Se llevó la llave de la iglesia de Somoza tras ser derribada la casa familiar por una denuncia vecinal

El cura de un pueblo de Trives castiga a los vecinos sin misa

Un vecino muestra las ruinas que causaron la polémica.
La iglesia de Somoza (Trives) lleva cerrada desde mayo, cuando el cura párroco de A Encomenda, Raúl Pérez, cerró la puerta, llevándose consigo la llave, que siempre se guardó en el exterior del templo. Nunca más regresó.
La notificación al Concello de que estaba en ruinas una casa, propiedad de la familia del sacerdote, provocó su enfado. Ahora, después de que la construcción fuese derribada, permanece a la espera de que los vecinos le expliquen los motivos de su actuación. '¡Que me digan por qué me denunciaron. Fue una denuncia falsa', afirmaba ayer.

El cura de Somoza (pueblo de 35 vecinos) advirtió que, al menos de momento, no piensa devolver la llave. 'No me interesa que vayan a la iglesia, no me puedo fiar. Algunos vecinos tienen muy mala voluntad', dice. Sin embargo, su 'exilio' no es definitivo. Raúl Pérez aseguró que ya tiene anotada en la agenda la fecha de su regreso, aunque no la quiere hacer pública.

Los vecinos no comparten los argumentos del cura y se quejan de que la casa derruida se encontraba en un estado ruinoso y lamentan que haya dejado de dar misa en el pueblo sin explicar los motivos. 'Paréceme incorrecto que non dera explicacións. Caían pedras do muro. Tiña perigo', explicó Santiago Álvarez.

'Quedamos sin misa e nós queriamos tela', se queja Társila Fernández. Lamentó que todo el pueblo esté pagando las consecuencias de la denuncia de un vecino. 'Qué culpa teñen os veciños dos problemas doutros. Eu non lle mandei tirar a casa. Era un perigo para calquera', apuntó.

Esta trivesa hizo especial hincapié en el malestar que causó el cierre del templo, que impide ir a rezar a los vecinos. 'O que máis mal me pareceu é que marchase coa chave da igrexa. Agora, se nos da a gaña de ir, non podemos', añadió Társila Fernández.


El cierre de la iglesia compete al obispo

El vicario episcopal de la zona gallega de la Diócesis de Astorga, Lisardo Paradelo, aseguró no tener conocimiento del cierre de la iglesia de Somoza. En todo caso, aseguró que sólo el obispo puede cerrar un templo. 'El sacerdote puede cerrar una iglesia. Eso es competencia del obispo', dijo.

La preocupación de los vecinos de Somoza aumenta según se aproxima la fecha de la festividad local, que coincide con el tercer domingo de agosto. Los fieles temen que la ausencia del sacerdote les obligue a celebrar los festejos sin poder ir a misa.

En Trives, el concejal de Medio Rural, Domingo Diéguez, explicó que el Concello no dictó ninguna orden de derribo y sólo comunicó el mal estado de la casa, tras la denuncia vecinal.

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