La Región

ENTROIDO 2019

Fulións y boteiros animaron el desfile del Domingo Gordo

La Festa da Androlla repartió tres mil setecientas unidades del embutido tradicional entre dos mil quinientos comensales

Los fulións se dejan la piel hasta sangrar. Y no pierden la sonrisa (XESÚS FARIÑAS).
Los fulións se dejan la piel hasta sangrar. Y no pierden la sonrisa (XESÚS FARIÑAS).
Fulións y boteiros animaron el desfile del Domingo Gordo

El centro del casco urbano de Viana do Bolo quedó prácticamente colapsado este domingo por el desfile del Domingo Gordo de Entroido. Cientos de personas siguieron el paso de los fulións  y las comparsas, que participaron en el día grande de una fiesta que cada año capta más fieles. Agentes de la Policía Local, Guardia Civil y voluntarios de Protección Civil se encargaron de impedir cualquier percance.

Los bombos y azadas volvieron a resonar en el recorrido habitual de los fulións, con los boteiros y las mázcaras abriendo paso a arreones de la "monca", la vara que esgrimen para apartar al público. También hubo comparsas, y muy variadas, como la que reivindicó la figura de Eduardo Barreiros "o Henry Ford galego", según rezaba el cartel colocado en un tractor, hasta los trogloditas que recordaron los personajes de "Los Picapiedra", con un "troncomóvil" tirado por dinosaurios. Muchos otros optaron por los disfraces individuales, con el único objetivo de disfrutar de unas hora de diversión. La imaginación volvió a adueñarse, un año más, del Entroido vianés.

Cientos de personas se sumaron al desfile, o bien optaron por verlo desde la calle, pero también fueron centenares los que acudieron a una nueva edición, y van 49, de la Festa da Androlla, que organiza el Concello. Más concretamente, el evento gastronómico ideado en torno al embutido más tradicional de estas tierras, citó a 2.500 personas en el polideportivo municipal y la carpa montada para quienes participaron en el desfile.

Hace aproximadamente una década que Mantesil asumió la preparación de la comida popular del Entroido y para este año cocinó 3.700 androllas, 4.000 chorizos, 1.000 de patatas y otros tantos de grelos y lomo. De que nadie saliese descontento se ocuparon los 70 camareros y las 25 personas que trabajaron en la cocina durante toda la mañana.