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Una tumba que une familias a través del Atlántico

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REPORTAJE

Una tumba que une familias a través del Atlántico

Fosas de Domingo Rodríguez y Amalia López, en Soulecín
photo_cameraFosas de Domingo Rodríguez y Amalia López, en Soulecín

El nieto de un emigrante de Soulecín busca a los descendientes de Domingo Rodríguez y Amalia López, fusilados en 1939 y cuyas tumbas permanecen en una pista de las afueras

Un libro de Aurora Marco: "Mulleres na guerrilla antifranquista galega", editado por Laiovento, permitió a Roberto Rivero López, un argentino de 62 años, contactar con Consuelo Rodríguez López, domiciliada en Francia y sobrina de su abuelo: Sebastián López Ojea (Soulecín, 1887; Argentina, 1907). Este fue el comienzo de la recuperación de una historia que había perdido y cuya búsqueda le guía hacia tierras barquenses.

Roberto Rivero afirma que únicamente le mueven "cuestiones emocionales" en su intento de recuperar la memoria familiar perdida. Así lo dice en la carta que envió al alcalde de O Barco, Alfredo García Rodríguez, en la que solicita su colaboración para buscar a algún descendiente del matrimonio formado por su tía, Amalia López, y Domingo Rodríguez Fernández. Fueron fusilados en octubre de 1939, en plena represión franquista. Ocurrió en Soulecín y ambos fueron enterrados en una pista, a escasos 10 metros de las primeras casas. Allí permanecen, recordando unos tiempos que nunca más deberán repetirse.

La pareja tuvo siete hijos, dos mujeres: Antonia y Consuelo. Ambas se unieron a los "fuxidos", librándose de la muerte al escapar a Francia, aunque ahora solo vive Consuelo "Chelo". Los cinco varones fueron: Francisco, Rogelio, Antonio, Domingo y Sebastián. Los cuatro últimos se incorporaron a la guerrilla antifranquista y tuvieron muertes violentas y solo el primero sobrevivió a los peligrosos días del franquismo. Y es de éste, Francisco, el mayor de la saga, de quien quiere encontrar algún descendiente. Lo tiene, y reside en Bilbao, como explicó Santiago Pérez Macías, coautor del libro "Las fosas de Franco", que editó Planeta. En su repaso al victimario franquista, el escritor berciano se detiene en la familia de Soulecín, en el capítulo dedicado a Galicia.

"Mi abuelo nunca olvidó a su querida familia, contacto que se perdió solo con su muerte, cuando yo era un adolescente", explicó Roberto Rivero en la carta que envió al alcalde. "Aquí en Argentina somos muchos los que orgullosamente tenemos sangre López, la de Sebastián y Amalia", afirmó.

En la actualidad, este argentino de orígenes barquenses mantiene una intensa relación epistolar con Consuelo "Chelo" Rodríguez y con su hijo, Georges, ambos domiciliados en el país vecino. Lo contó ayer Graciela de Simone, su mujer. Explicó que cómo su marido, después de muchos años de intentos fallidos, descubrió en Internet el libro de Aurora Marco. Después, fue fácil contactar con Chelo, a quien pretende conocer personalmente en los próximos meses.

Roberto Rivero proyecta viajar a Europa en mayo de 2015. "Irá a Francia. Está muy entusiasmado", comentó Graciela, su mujer. "Ahora mantiene una relación prácticamente familiar con Chelo", añadió. Este viaje podría permitir el reencuentro de este nieto de emigrantes con la familia que dejó en Soulecín.

"Mi idea es ir a España, volver a la tierra de mi abuelo", comentó poco después el propio Roberto Rivero. El homenaje que la asociación cultural A Fonte de Soulecín pretende tributar a Domingo Rodríguez y Amalia López, en el primer trimestre de 2015, podría ser una buena fecha, según dijo. Eso sí, aclara que "no busco nada político, sino familiar. La idea es reunirme con la familia. Es una historia durísima que mi abuelo me contaba", explicó.

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