La Región

CULTURA URBANA

O Marisquiño superó con éxito su prueba

Éxito de público y participación en la edición más difícil con lleno absoluto en todas las competiciones. El descenso desde O Castro de nuevo congregó el mayor interés. 
El descenso, la prueba más esperada.
El descenso, la prueba más esperada.
O Marisquiño superó con éxito su prueba

Es la prueba más viguesa de cuantas se celebran en O Marisquiño y se celebra tradicionalmente en la jornada de clausura como broche de oro para el festival. Por ello, es la más esperada y la edición de este domingo no defraudó, con miles de seguidores dispuestos por los tramos más espectaculares. Es la MTB Downtown, o lo que es lo mismo: el descenso por el Casco Vello en moutain bike (o bicleta de montaña) en una prueba contrarreloj y salvado calles empedradas, empinadas cuestas, escaleras y obstáculos.

La prueba, en su categoría masculina, fue ganada por uno de los favoritos: el ciclista canario Edgar Carballo, uno de los mejores de España de su categoría. Y si la prueba era de vértigo, su tiempo también: nada menos que recorrió los 1.200 metros que separan el Castro (desde los restos de la muralla junto al Concello) y la explanada del Náutico en 1:07.863; o lo que es lo mismo, en poco más de 67 segundos, y con la dificultad añadida de que este año el descenso finalizaba con el 'Salto Nissan', que salvaba nada menos que un coche último modelo de esta marca.

Por detrás, Joel Antón Costas (1:08.231) y Marco Veiga (1:08.422).

En categoría femenina, la vencedora fue otra favorita: la coruñesa Eva Castro, la ganadora del año pasado y medalla de bronce en los Campeonatos de España de DH (Downhill, descenso por montaña) 2017. Esta rider entusiasmó al público con su tiempo: 82 segundos (1:22.859). El podio lo completaron Estafanía Cabarcos (1:23.011) y Rosi Martínez Pérez (1:24.324).

Los tiempos, tanto en la categoría masculina como en la femenina, fueron mucho mejores que los registrados en la pasada edición de la Downtown, en la que la lluvia había sido determinante.

Este año sol y temperaturas suaves acompañaron como gran despedida de fiesta. Desde primeras horas de la tarde, como empezaron las clasificatorias, el público se agolpó ya en los mejores tramos, con la curva de Abeleira Menéndez con Edualyen, Praza da Pedra y Rúa Mestre Mateo con Cánovas del Castillo completamente abarrotados. En esta ocasión, no hubo sonidos imitando el motor de una moto para dar más emoción a la prueba, que otros años incluía también la Praza da Constitución. Un silbato avisaba de la llegada del rider para afrontar un obstáculo, momento en que los seguidores comenzaban a hacer sonar sus vuvucelas y aguantaban con un suspiro el salto que estaba por venir. Fue todo un espectáculo que, como siempre, a nadie defraudó.