La Región

Verano

CITA GASTRONÓMICA

Menú de “finde": empanada y callos

Las cocinas de Allariz, Lobios, Mesego o A Peroxa están ya a pleno rendimiento para ofrecer, a vecinos y visitantes, la penúltima cita con la gastronomía provincial. Un menú para todos los gustos, aunque no estómagos.

El campo de Vilanova, en Allariz, volverá a aparecer, el próximo domingo y en torno al mediodía, sembrado de todo tipo de empanadas. (X. FARIÑAS)
El campo de Vilanova, en Allariz, volverá a aparecer, el próximo domingo y en torno al mediodía, sembrado de todo tipo de empanadas. (X. FARIÑAS)
Menú de “finde": empanada y callos

Si temían que superada la primera quincena del mes de agosto comenzarían a escasear las citas gastronómicas por la provincia y ya no habría nada que llevarse a la boca lejos de su cocina, les advierto que habían caído en un grave error. Después de la sobredosis de pulpo del pasado fin de semana, el menú degustación de este se presenta completito aunque sin los excesos del anterior. Solo Lobios mantendrá el tipo -y les mejorará a ustedes- con su afamada celebración de los callos. 

Si usted es un fan de póster de las empanadas, la capital mundial de todas ellas es, este fin de semana, la villa alaricana.

De congrio, setas con gambas, langostinos, bacalao, pulpo, pollo, carne... a uno se le hace la boca agua con solo pensar en la oferta que, en la jornada dominical, llenará el campo de Vilanova.  Aunque, para aquellos que no puedan esperar, las panaderías locales ofertan a diario pequeños manjares a los que es difícil resistirse. Para hacer hambre, la fiesta alaricana contará hoy sábado con varios eventos deportivos, como el Campeonato de Billarda y el Triatlón Vila de Allariz, mientras que por la noche habrá concierto de la Banda Unión Musical de Allariz y de Gin Toni's, la banda homenaje a los años 80 y 90.  El domingo, las empanadas se venderán como roscas desde las once de la mañana en una fiesta campestre que reunirá a familias y grupos de amigos, muchos de ellos emigrantes que apuran sus últimos días de vacaciones en la "tierruña". 

Pongamos que ya las han probado casi todas en Allariz. ¿Quieren comparar con la gigante que hacen en Mesego, Carballiño?

Ya sé, son odiosas -las comparaciones, digo- pero no me negarán que les tienta saber cómo les ha quedado la macroempanada que preparan cada año en la parroquia carballiñesa de Mesego. Con ingredientes tales como atún e carne, la manejable manufactura tendrá unas dimensiones de 2,50 metros de largo por 2,20 metros de ancho. Podrá comenzar a degustarse pasadas las nueve y media de la noche en el campo de la fiesta de la localidad. La ingente vianda será troceada en porciones que saldrán a la venta al precio de tres euros. Dicho importe les dará también derecho a un vasito de vino o agua, para aquellos poco creyentes de Baco. 

En A Peroxa, cuidarán de su salud en su “cena de bocadillo" si es que antes participaron en su “xantar de mantel". 

En el castillo medieval de la localidad festejan hoy sábado la tercera de las ediciones de su "noite de Metelos". Además de las curiosas competiciones planeadas, como lo puede ser el lanzamiento de azada, abrirán fuego gastronómico en torno a las dos de la tarde con su "xantar de mantel". Cada uno de los asistentes podrá llevarse su propia comida de casa o reservársela a los miembros de la organización. A las nueve de la noche, la convocatoria culinaria será ligeramente más digestiva: cenarán de bocadillo. Pero, siguen estando invitados a un certamen donde también tendrán música durante toda la tarde noche. 

Venimos de un atracón de empanada y de cenar de bocadillo. El domingo se presenta intenso. Nada mejor que zamparse una buena ración de callos, en Lobios. 

Las patas ya están a remojo y el resto de ingredientes a buen recaudo para que el domingo de madrugada, el equipo de cocina liderado por Tomás Fernández lleve a cabo la preparación de 1.500 raciones de callos limiaos. Es un misterio la devoción de este concello por este manjar y un reto, que cumplen con creces, el meterse este copioso plato entre pecho y espada en pleno mes de agosto. Por si fuera poco, desde hace unos años, a los callos se le suma un complemento en el menú a base de porco celta. Menos mal que la organización está en todo y,  para bajar la comida, ofrece paseos por la feria de artesanía, juegos  populares, fiesta de la espuma para los niños y, hasta una carrera de carros tirada por parejas (carretada), que este año conmemora su décimo aniversario.