La Región

RUTAS DE VAL Y MONTAÑA

Por las sierras del Cantábrico

Si no fuese por los tan extendidos eucaliptales, las montañas que dan al mar por el Cantábrico tendrían otro aspecto. A la ausencia casi total, o quitadle el casi, de vida, se añade la monotonía de un paisaje por el que hollamos con escasos alicientes porque incluso el bosque tapa las vistas, que no es el caso de esta ruta. Los eucaliptos lo han invadido todo en estas tierras; aún está a salvo a Serra do Xistral.
Panorámica del sistema montañoso de la serra do Xistral.
Panorámica del sistema montañoso de la serra do Xistral.
Por las sierras del Cantábrico

La ruta que se propone de alrededor de una veintena de kilómetros asciende a más de 600 metros en un sistema montañoso que podría enclavarse en el sistema de la serra do Xistral, que es donde arranca la gran dorsal galega desde el Cantábrico hasta Portugal y atraviesa los más diversos paisajes, pero siempre colonizados por el arrasador eucalipto, que llaman por acá eucalistro, alcolito o como quieran. Afortunadamente aún no ha penetrado en esta sierra el invasivo árbol y por ello se ven algunas masas de pinares salpicados en los valles y laderas de la parte norteña de la sierra.

Esta ruta se va por las máximas cumbres de esta sierra do Xistral, que encierran profundísimos valles en los que, en el frontero al Cuadramón, dirección norte, las laderas presentan signos de glaciación, que a estas alturas de los 800 metros pudiere parecer raro fenómeno aún aquí por el norte.


Por Herboso caminar


Salidos de Viveiró, que aldea que no ha de ser confundida con Viveiro, y pista adelante, caminamos desde el pie de O Xistral ese compañero de unas cuantas fatigas por estas sierras del galaico norte, que se llama Modesto Sánchez, que en la madurez ha cogido casi desaforada afición a la montaña, viajero de norte a sur del país por todo cuanta cordillera a tiro se le ponga, que más entusiasmo que uno mismo tendría y tiene, porque casi siempre sobrepasado por sus apreciaciones de la naturaleza que pisamos.

Arrancamos por térrea pista el pie de un aerogenerador, que por acá en el mayor parque de estos ingenios de Galicia, te acompaña con ese característico y aéreo rumor de sus palas, que incesantes por estos pagos. De ahí que se ubicara este parque que me parece ha pasado por manos de varias compañías: Gamesa, Acciona…

Hacía unos años que no hollaba estas rutas y me encuentro con un parque eólico cada vez más amplio y denso. Afortunadamente en la ruta que hicimos no estaba ubicado ninguno, cuando ya dejada la pista subimos por la herbosa falda y al lado de una alambrada de espino para encerrar al vacuno, caminamos por media legua a su vera por la alomada montaña de un par de repechos llevaderos entre el herbazal ralo y de fácil caminata, y de tantos senderos caballunos o vacunos, que tienes que hacer la elección, aunque poca dudas porque, aunque no señalizada, por el horizonte, fácil orientarse, y luego en la más elevada parte ya divisas hacia oriente el Cuadramón que supera en unos metros al mismo Xistral que da nombre a la sierra. En este punto ha de salvarse la alambrada por una entrada de poste también alambrado que debes recolocar.


Avistamiento de O Cuadramón y retorno


Destaca el Cuadramón, que algunos escriben Quadramón, en el paisaje por esta altura que desde las tierras opuestas del valle de Oro, por Ferreira, se ve más puntiagudo. Atravesada la alambrada bajaríamos entre brezos floridos de corta altura, como rastreros que por algunas partes carrascos llaman, que daban colorido al hervor que nunca como en esta estación tan verdoso.

Plantados a las faldas del Cuadramón, todavía restaban casi 300 metros de dura subida que acometimos sin premura.

La cima del Monte a 1.056 m. sobre el nivel del Cantábrico desde allí visible, con panorámicas esplendorosas sobre el valle de Oro, completas de la sierra, de muchas de los pueblos cantábricos costeros y avistando hacia el sur la Terra Chá lucense. Unas nieblas que cabalgaban desde la costa obligaban a una retirada prematura y cuando a nuestras espaldas, ya de retirada, cubriendo el monte y tras de nosotros hasta nuestra arribada a meta por distinta y paralela ruta por el herbazal ralo hasta la llegada al mismo Xistral, cumbre colonizada por los aerogeneradores, lo mismo que el Cuadramón.

Una mullida andadura de más de quincena, más que llevadera, distinta a toda cuanta marcha de montaña se haga y sin señalizar porque los puntos de referencia te trazan el camino sin apelar al GPS y cosas por el estilo. Los pies te lo agradecen.