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XORNAL ESCOLAR

¿Cómo atajar conductas inadecuadas?

Unas de las técnicas que mayor relevancia y aplicabilidad en nuestras casas y trabajo educativo que podemos emplear en un primer momento on las técnicas de modificación de conducta

¿Cómo atajar conductas inadecuadas?

En muchas ocasiones los niños/as presentan comportamiento inadecuados o rutinas de respuesta a ciertas situaciones que no se pueden achacar a malestar o daño emocional, pero que igualmente pueden complicarnos el día dificultando una relación positiva con los más pequeños. Estas conductas pueden haberse formado, tras repetidas prácticas e interiorización de las mismas, sin haber tenido o sabido potenciar otras conductas positivas o extinguir las conductas inadecuadas.

Por este motivo, unas de las técnicas que mayor relevancia y aplicabilidad en nuestras casas y trabajo educativo que podemos emplear en un primer momento y durante un tiempo prudencial son las técnicas de modificación de conducta. Dichas técnicas, al igual que todos los trabajos nacidos desde el campo de la psicología o la pedagogía deben partir del rigor, la observación, la paciencia, la evaluación y la orientación de  profesionales sanitarios. 

Las diferentes técnicas de Modificación de Conducta se basan en el denominado Modelo Conductual. Dicho modelo surgió como una reacción y renovación de los postulados psicológicos vigentes a principios del siglo XX. En esos momentos el objeto de estudio predominante de la psicología era la mente o la conciencia y su contenido, siendo la introspección su método. El psicoanálisis freudiano contemplaba la existencia de muchos elementos inobservables tales como el inconsciente, los conflictos intrapsíquicos, etc...y surgía la necesidad de cambiar estos conceptos por otros más acordes con las nuevas tendencias, que apostaban por desplazar a la mente cómo objeto de estudio a favor de la conducta, y la introspección cómo método por el utilizado en la ciencia experimental.

La base teórica en la que se sustentan los diferentes enfoques del modelo conductual, se remontan a los estudios pioneros (a principios s.XX) de la escuela rusa a través de autores tan relevantes como Paulov (Condicionamiento Clásico), Sechenov o Betcherev (Reflejos) o de psicólogos experimentales como Watson o Thorndike, y Skinner (Condicionamiento Operante). Sus trabajos comprendían rigurosos estudios de experimentación animal con los que intentaban llegar a encontrar las bases científicas para poder explicar la conducta humana.


Características del modelo


1- La conducta, normal o anormal, es principalmente una consecuencia del aprendizaje en las condiciones sociales del medio.

2- El modelo concede una especial importancia a las influencias del medio como causa o determinante de la conducta y un menor protagonismo a los factores innatos o hereditarios, si bien no ignora, la posible influencia sobre la conducta de determinados factores genéticos o constitucionales.

3- El objeto de estudio del enfoque está centrado sobre la conducta como actividad medible o evaluable. 

4- El modelo conductual concede una importancia especial al Método Científico Experimental. Puede afirmarse que cualquier intervención dentro del modelo puede ser considerado esencialmente como un experimento.

5- La mayoría de técnicas y métodos utilizados por el enfoque conductual, tanto en evaluación como tratamiento han sido derivados de procedimientos experimentales al comprobar su eficacia.


Conceptos de los modelos


A continuación exponemos algunos de los términos más utilizados en la modificación de conducta. Todas estas técnicas van encaminadas a establecer las conductas que deseamos pero también a eliminar o minimizar la ocurrencia de las disruptivas o negativas. Éstas técnicas se centran en el aquí y ahora, en el análisis de conductas manifiestas y formulando hipótesis funcionales acerca de sus causas. Son buenas herramientas para tratar síntomas y aspectos conductuales concretos en población infanto-juvenil, sin perjuicio de que ante ciertas patologías se requiera un abordaje más profundo.

Reforzador: Cualquier estímulo que aumente la probabilidad de una respuesta a la que le sigue temporalmente. No está especificado el tiempo que tiene que tardar el reforzador en seguir a la respuesta con el fin de aumentar su probabilidad de ocurrencia; sin embargo, normalmente se supone que la efectividad de un reforzador decae rápidamente conforme aumenta el tiempo entre la respuesta y el reforzador.

Reforzamiento: Consiste en presentar un reforzador positivo o eliminar un reforzador negativo, inmediatamente después de una respuesta. Se dice que la respuesta ha sido reforzada.

Extinción: Se trata del método operante más utilizado para disminuir la conducta. Consiste en disminuir la probabilidad de una respuesta reforzada dejándola de reforzar. Primero deberemos determinar qué es lo que está reforzando la conducta objetivo (la que queremos eliminar, rabietas, desobediencia, etc...) y seguidamente eliminar ese reforzamiento. Si dejamos de prestar atención (refuerzo) a una conducta disruptiva es probable que disminuyamos la frecuencia e intensidad de la misma. 

Coste de respuesta o castigo: El término castigo se refiere a una clase de situaciones en las que existe una contingencia positiva entre la respuesta y un estímulo desagradable. Si el sujeto efectúa la conducta recibe el estímulo aversivo. Por ejemplo, un profesor puede suspender a un alumno por un mal examen. 

El coste de respuesta: pues, se produce por la aparición contingente a la conducta no deseada de un estímulo aversivo (reprimenda, suspenso, etc...), pero también puede aplicarse mediante la retirada de un reforzador positivo. Así a un niño se le puede castigar dejándole sin poder hacer alguna actividad de su interés (salida con amigos, juegos, etc...). Este sistema siempre es más aconsejable.

La sobrecorrección:  Consiste en pedir a un individuo no sólo que rectifique lo que ha hecho mal, sino que corrija los efectos de la falta. Por ejemplo un niño que ha roto un objeto, reconstruya el objeto y de su hucha pueda comprar otro igual. La idea general es que el coste del acto disruptivo vaya más allá de la simple reposición del daño hecho.

Moldeamiento e imitación: La conducta que no se da nunca no puede ser reforzada y, por consiguiente, no puede aumentarse por medio del reforzamiento. El Modelado consiste en presentar una conducta que se ha de imitar con el propósito de enseñar y provocar esa conducta en otra persona. El procedimiento implica el reforzar aproximaciones cada vez más cercanas a la respuesta objetivo.