La Región

XORNAL ESCOLAR

¡Dejad que corran!

En la actualidad, el ritmo frenético de vida nos impide dejar todo al azar. Todo debe estar planificado y cronometrado. Y nos hemos olvidado de lo que debe salir natural, como es el desarrollo de un bebé. Un recién nacido tiene que ser libre de crecer. Es más, es imprescindible que lo haga.

¡Dejad que corran!

Nos inundan con plazos que han de cumplir en cada etapa, y nos impulsan a competir por ver cuál es el que lo hace primero. “Mi bebé se sienta a los 6 meses”. “Mi bebé camina a los 9 meses”... Estas afirmaciones deberían ser anecdóticas, sin embargo, sobreestimulamos para que las etapas naturales se adelanten.


Ontogénesis postural


Os propongo una palabra clave: Ontogénesis Postural que es la disciplina que analiza la motricidad espontánea del bebé en los primeros meses de vida. Y, ¿por qué es importante analizarla? Porque hoy en día nos encontramos cada vez más problemas físicos relacionados con un erróneo desarrollo psicomotor, fruto de la sobreestimulación.

Según esta disciplina, el desarrollo psicomotor normal durante el primer año de vida se puede describir en las siguientes etapas (siempre poniendo en valor que el no cumplirlas no indica que no vayan a sucederse, sino que cada bebé tiene su ritmo):

Durante el primer trimestre empieza a desarrollarse la vista. Por ello, es imprescindible permitirles que puedan experimentar con el medio, dejando libres las manos y los pies, además de favorecer el movimiento del cuello.

Son indispensables los cambios de posición, puesto que los huesos del cráneo no están unidos, por lo que mantener en exceso una posición determinada puede contribuir a una conformación errónea del mismo. Esto no va a ser patológico, pero puede favorecer a diversos disfunciones futuras como problemas otorrinolaringológicos u oftalmológicos, tales como faringitis u otitis de repetición, o incluso miopía, hipermetropía o astigmatismo.

Se recomienda el porteo, ya que se evita el mantenimiento excesivo en una misma posición. Asimismo, se contribuye a evitar problemas como el cólico del lactante o la deformación de las caderas.

En caso de decúbito (tumbado), son necesarios los cambios de posición para evitar deformidades craneales, pero sobre todo para contribuir a la elevación de la cabeza boca abajo, que empieza a realizarla a partir de la sexta semana.

Durante el segundo trimestre empieza la orientación auditiva. El bebé es capaz de mantener la cabeza erguida y de dirigirla hacia los sonidos que percibe. Ya no pasa tanto tiempo en decúbito e incluso empieza a estar sentado aunque manteniendo la curva en C de la espalda. Asimismo, inicia el alcance de objetos.

Por ello, es necesario seguir dejando libertad al bebé en sus movimientos. Una buena opción es dejar al bebé en una alfombra con juguetes a su alcance para que experimente con su entorno. También es conveniente continuar con el porteo dado que se contribuye al mejor desarrollo de las caderas, siempre y cuando la posición de los miembros inferiores sea la más parecida a una ranita.

Ya en el tercer trimestre, la sedestación es sólida y el bebé comienza a desplazarse de manera autónoma, ya que inicia el arrastre y posterior gateo. También, a partir del octavo mes empieza a ponerse de pie agarrado y, a medida que se siente seguro, empiezan los traslados laterales.

En esta etapa inicia el desplazamiento, con lo que se mueve hacia los objetos y entornos, en lugar de pedirlos estirando los brazos.

A pesar de las prisas de los padres/madres porque camine, es absolutamente imprescindible que el bebé siga su ritmo.

Por un lado, el bebé ha de gatear antes de caminar, ya que aumenta su autonomía y se fomenta la coordinación y el equilibrio espacial. El gateo también refuerza la musculatura de miembros superiores e inferiores y beneficia la correcta conformación de las caderas. Y, sobre todo, es una fuente de felicidad, ya que el bebé se siente autónomo y libre de hacer todo aquello para lo que está preparado, sin necesidad de ser forzado a llevarlo a cabo.

Por otro lado, se debe evitar la bipedestación temprana, ya que puede llevar a mala osificación de los miembros inferiores. En cuanto esté preparado, el bebé se pondrá de pie de manera espontánea.

Por último, durante el cuarto trimestre, la bipedestación del bebé es más sólida y, dependiendo del nivel de desarrollo individual, iniciará la deambulación, primero agarrado por los dos brazos, posteriormente soltando uno, y, finalmente, soltándose solo.

En este tiempo, el bebé seguirá desplazándose mediante el gateo, con el que se contribuirá al desarrollo de la lateralidad y del patrón cruzado de los miembros superiores e inferiores, así como de la propiocepción de su cuerpo, tan importantes para cuando el bebé empiece a caminar. Aunque no lo parezca, el gateo también contribuye al desarrollo futuro de escribir y leer, ya que fomenta la coordinación cerebral ojo-mano.

En conclusión, es necesario reflexionar cuán importante es que los bebés crezcan de manera libre. De lo contrario, se fomentarán ciertas disfunciones, como las que nos encontramos a diario en la clínica: problemas de espalda, mala pisada, acortamientos y roturas musculares, niños descoordinados, problemas respiratorios…

Todo ello está relacionado con una sociedad tan planificada, en la que los niños/as están cronometrados y no los dejamos ser lo que son, niños.