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¿Estiramientos en los niños?

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El profesional al rescate

¿Estiramientos en los niños?

De los 6 a los 12 años, los niños viven su etapa más elástica a nivel motor y, a partir de aquí, esta capacidad va disminuyendo

Resulta obvio que la flexibilidad es una capacidad física que involuciona con la edad. Esto es, a medida que crecemos perdemos elasticidad. Sin embargo, todos podemos comprobar cómo los niños se tocan la punta de los pies sin problema, suben la pierna por encima de la cabeza y ¡muchas cosas más!, impensables para la mayoría de adultos.
Esto se debe a que de los 6 a los 12 años, los niños viven su etapa más elástica a nivel motor y, a partir de aquí, esta capacidad va disminuyendo su potencial paulatinamente. Sin embargo, en función de la actividad física realizada y del cuidado que pongamos en mantener el aparato locomotor flexible durante toda la vida, a través de los ejercicios adecuados, podremos mantener nuestra elasticidad en un grado óptimo.

Trabajar la elasticidad en los niños es sumamente importante porque durante la etapa de crecimiento se dan ocasiones en las que el tejido óseo crece rápidamente y la musculatura se ve obligada a adaptarse rápidamente a la nueva longitud, algo que puede provocar descompensaciones y acortamientos musculares. Asimismo, la ganancia de fuerza también aumenta significativamente y la flexibilidad muscular ayudará en todo su desarrollo.


Hay que tener en cuenta


¿CÓMO ESTIRAR? Cuando los niños superan los 7-8 años podemos empezar a utilizar estiramientos similares a los de los adultos, implicando a los grandes grupos musculares durante unos 10 minutos, un mínimo de 3 veces por semana, de forma progresiva y sin llegar a sentir dolor. Esto mejorará la flexibilidad de nuestros pequeños, según evidencia científica, además de crear un hábito que perdure en su edad adulta y que ayude a mantener la musculatura más elástica, algo que previene lesiones y garantiza un correcto desarrollo muscular.

En niños más pequeños, donde esta capacidad está en su máximo esplendor, no es necesario trabajarlo de forma específica, con sesiones de estiramientos estáticos. ¿Alguien ha visto alguna vez a un grupo de niños de 4-5 años estirando tranquilamente sin moverse, pasando de un ejercicio a otro? Seguro que no. En primer lugar porque a los niños les resulta aburrido y en segundo lugar porque se puede hacer de forma dinámica y mediante juegos, algo más interesante y que ofrece mayor riqueza psicomotriz en la etapa de desarrollo.

¿CUÁNDO ESTIRAR? Debemos escoger un buen momento para este trabajo. Normalmente, se recomienda realizar un inicio de sesión que vaya de menos a más, introduciendo juegos de carrera y calentamiento. Durante la parte central de la actividad podemos utilizar movimientos globales que movilicen a gran parte de la musculatura con distintas demandas, contraerse para vencer una fuerza y estirarse para alcanzar un objetivo (una pelota, un cono…) Al final de la sesión, donde se trabaja la vuelta a la calma, es un buen momento para estos “juegos de estiramientos dinámicos” o estiramientos clásicos (en función de la edad). En definitiva, es imprescindible fomentar la movilidad en general en el niño, procurando juegos y retos.

Día a día nos encontramos en la consulta niños con dolor, malas posturas y dificultad de movimiento. Por ello, desde la fisioterapia recomendamos las siguientes indicaciones:

- Juego libre desde pequeños: Mientras son bebés, permitir que jueguen en el suelo para que se descubran a nivel motor y perceptivo.Permitir el desplazamiento libre, evitando adelantar etapas. Los bebés deben pasar por todas las etapas desde sedestación, cuadrupedia, gateo, bipedestación e finalmente el caminar.
- Fomentar la psicomotricidad mediante actividad física. En este aspecto, resulta muy recomendable la escalada y el baile, puesto que ayuda a que el niño aumente su conciencia motora.
- Los niños han de jugar tanto de manera individual como en conjunto, puesto que se fomentará la imaginación en el primer caso y la cooperación y solidaridad en el segundo.
- A medida que vayan creciendo, incluir a los niños en deportes con cierta competición y que exija entrenamiento con el objetivo de crear hábito y rutina. Estos deportes han de incluir preparación, flexibilización y entrenamiento muscular específico. Esto es importante, porque muchas veces por las prisas se deja de calentar al principio o estirar al final del entrenamiento. Si el monitor incide en estas pautas, creará una rutina al niño que introducirá en su día a día.