La Región

ESCOLA DE FAMILIAS

¡Vamos a bailar!

La danza es un método natural para el aprendizaje, una forma básica de expresión cultural, es lo que podemos definir como un idioma universal

¡Vamos a bailar!

Desde hace años, la música y el movimiento han ido de la mano y por eso la danza juega un papel fundamental en la educación musical de los niños. El lenguaje de la danza es el movimiento corporal; su instrumento: el cuerpo humano. La danza como  vehículo expresivo y creativo en el aula, en cualquier nivel educativo,  permite al niño descubrir  muchas cosas sobre sí mismo: su cuerpo, su pensamiento, su mente, su imaginación, sus emociones, sus ideas… Y demás no es necesario ningún conocimiento musical previo para danzar ni ningún instrumento musical, solo el propio cuerpo.

Todos sabemos que el baile es algo innato en los niños. Desde bebés, los niños se mueven de forma natural para expresar un sentimiento pero cuando este movimiento se vuelve conscientemente estructurado y se realiza con conciencia de sí mismo, se convierte en baile.

La danza es una manifestación artística y cultural que se ha desarrollado en todos los lugares del mundo, es un lenguaje universal y una de las disciplinas, dentro de la enseñanza de la música, que tiene un hueco en el currículo, tanto en la Educación Infantil, Primaria como Secundaria. Si llevamos la danza al aula daremos a nuestros alumnos un nuevo e  interesante vehículo para expresarse y relacionarse con los demás, pero si además de esto les damos a conocer danzas de otros países del mundo tendrán la oportunidad de conocer, valorar y respetar las tradiciones musicales.

Entrar en el maravilloso mundo de la danza  supone adentrarnos en un mundo de tradiciones, costumbres y  expresiones  que cambian según el tipo de danza y lugar. Al  trabajar las danzas del mundo podemos dar a conocer a nuestros alumnos otras culturas inculcando el respeto y valor de las tradiciones e identidades de cada país, convirtiéndolas en un gran mundo de aprendizaje  que permite al alumno comprender la sociedad que le rodea a través del conocimiento y la reflexión de las costumbres y tradiciones de otros pueblos.

Una clase de baile además de divertida puede favorecer el desarrollo de habilidades muy importantes en el los niños.

Un estudio realizado por el Colegio de Medicina Albert Einstein de Nueva York revela que el baile disminuye el riesgo de demencia senil más que cualquier otra actividad física. Bailar en grupo o en parejas estrecha los lazos sociales, y aprender pasos mejora la capacidad intelectual.


Aspectos a de la danza


A nivel físico: el baile les ayuda a controlar su cuerpo, mejorar el equilibrio, la coordinación, los reflejos, el control espacial,  al tiempo que desarrollan y mejoran la psicomotricidad. Además contribuye al desarrollo de la expresión corporal, el oído y la memoria.

Ritmo: El movimiento y  la coordinación  son actividades que forman un pilar importante así como un recurso maravilloso para trabajar el ritmo al tiempo que se va interiorizando el pulso. 

Dimensión espacio-temporal: Recorrer un determinado espacio en un tiempo concreto, viene marcado por el ritmo y esto ayuda al niño a captar esta dimensión y a afianzar el sentido del equilibrio y de la orientación, favoreciendo la coordinación y  la lateralidad. 

Creatividad: La iniciativa e imaginación del niño es interesante porque le ofrece la  posibilidad de improvisar, crear nuevas versiones de danzas y  pasos diferentes, desarrollando la creatividad y la imaginación así como su sensibilidad permitiéndoles que fluyan sus sentimientos con total libertad.

Relaciones sociales: Al ser una actividad grupal, implica una coordinación individual que se logra sabiendo estar en relación con los demás integrantes del grupo y solucionando los posibles conflictos. Participando de forma activa, colaborativa y constructiva, realizando diferentes bailes y danzas, y potenciando la cooperación y el trabajo en equipo. Todo esto  ayuda a fomentar las relaciones humanas y a  la socialización de los niños más tímidos, fortaleciendo su confianza.

Relajación y diversión: Aunque en ocasiones puede producir cansancio físico o psíquico, la interpretación de la danza distiende y relaja al tiempo que divierte ya que es un elemento lúdico y, como tal, produce alegría, entretenimiento, risas… Aunque también es importante destacar la atención porque el alumno está obligado a permanecer concentrado, para no moverse antes de tiempo, ni después, lo que le ayuda a desarrollar su capacidad de atención.

Disciplina. El baile enseña disciplina tanto física como mental, ayudando al desarrollo de la personalidad de los niños,  les ayudará en el futuro y mantendrán una motivación para salir adelante en sus carreras profesionales y tener una vida sana.

Interculturalidad: Los niños de hoy, a menudo conviven con compañeros de otros países. Conocer su cultura les permite acercarse al otro, ponerse en su lugar y establecer un mayor vínculo entre ellos y sus culturas entrando en contacto con las danzas de otros países.

El que la música y el baile se hayan conservado desde tiempos remotos, es una buena señal de su importancia evolutiva, ya que nos benefician, y a lo mejor todavía ni siquiera sabemos cuánto. ¿Y si bailamos?


Beneficios de la danza


Conocer y practicar bailes y danzas colectivas de diferentes países.

Participación de forma natural, desinhibida, activa y consciente en los bailes y danzas.

Valora las diversas danzas y bailes como medio de comunicación y expresión como parte del patrimonio cultural y acercamiento entre los pueblos.

 Potencia la cooperación y el trabajo en equipo.

 Impulsa la imaginación y la creatividad.