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La clave igual estaba atrás

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La clave igual estaba atrás

Aaron Menzies  y Diogo Brito trata de impedir el pase de Jorge Sanz (ÓSCAR PINAL).
photo_camera Aaron Menzies y Diogo Brito trata de impedir el pase de Jorge Sanz (ÓSCAR PINAL).
El COB ha ganado los tres partidos en los que ha dejado a su rival por debajo de 70 puntos y ante el Cáceres mostró una notable mejoría en el rendimiento defensivo

La victoria ante el Cáceres ha supuesto una inyección de moral y de credibilidad impagable para un COB que las jornadas anteriores había dado muestras de perder la confianza en sí mismo. 

El equipo ourensano prepara ahora otra "final" sabiendo que el partido de Oviedo puede cambiar el rumbo de una temporada hasta ahora muy complicada. Llegará a Pumarín con varias lecturas clave que invitan al optimismo, pero una confirmación que se antoja indiscutible: la defensa es la que lo ha llevado a las victorias.

La frontera de los 70 puntos

Ante el Cáceres el equipo ourensano tuvo momentos erráticos en ataque, pero nunca dejó de defender. Encajó 67 puntos, la cifra más baja de la temporada. En lo que va de liga el COB solo ha dejado a sus rivales tres veces por debajo de 70 puntos y son, precisamente los partidos que ha ganado.

La intensidad

Desde el primer cuarto el COB entendió que "morder" atrás era la clave para tener opciones de victoria y sobre todo cuando llegaran momentos de dudas en ataque. En los partidos anteriores el COB entraba en un proceso autodestructivo inmediato a la que venían mal dadas. Si fallaba en ataque dejaba de defender y si encajaba puntos con facilidad se perdía en ataque.

Sus porcentajes en el tiro exterior fueron malos y perdió 17 balones, pero aún así compitió hasta el final gracias al cambio en el nivel defensivo.

El rebote

Uno los principales problemas del COB son en las segundas opciones que concede. Ante el Cáceres controló mejor el rebote defensivo que en partidos anteriores, con Joán Tomás como mejor reboteador, y jugadores como Arkeem Joseph ayudaron además a competir en la batalla por el rebote ofensivo.

El equipo ourensano no "regaló" tanto y eso le ayudó a equilibrar mejor el marcador. El Cáceres solo consiguió 7 puntos de segundas opciones.

El balance defensivo

El Cáceres es uno de los equipos que más produce corriendo y entendió, con el paso de los minutos, que el COB era un equipo débil mentalmente y trató de castigar la confianza local aumentando el ritmo el juego y buscando claramente el contraataque. También ahí dio un paso adelante el equipo de Gonzalo García de Vitoria.

Ni cuando fue mandando ni cuando fue a remolque descuidó su balance defensivo y eso minimizó daños en los minutos en los que no tuvo acierto ofensivo.

Diogo Brito fue una de las claves de la mejoría cobista en el trabajo defensivo y, aunque la estadística oficial le concede solo una recuperación (que fueron más), fue muy importante para aumentar la intensidad en la defensa en estático y también a la hora de bajar a defender.

Exigencia en el uno contra uno

Por encima de datos globales, la mejor señal mostrada por el COB fue la mejoría en la actitud defensiva de todos los jugadores. Más balones robados y más actividad para "meter manos" en la zona y para trabajar las líneas de pase. El mejor ejemplo, una recuperación en los minutos decisivos tras un balón que peleó David Navarro, salvó Mikel Úriz y acabó capturando Adonys Henríquez. Ante el Cáceres todos se pusieron el mono de trabajo.

La estadística avanzada no miente

En el baloncesto actual los índices de eficacia reciben incluso mayor atención que las estadísticas tradicionales.

El ratio defensivo (DER) del COB (que se consigue sumando tiros realizados por el rival combinado con las pérdidas y los rebotes ofensivos) era muy preocupante. Su DER era de 109 y contra el Cáceres se quedó en 93. 

Los números no engañan y por ahí pasa la mejoría de un COB con puntos y calidad para competir siempre que mantenga el nivel defensivo que mostró el domingo.