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Historias a pie de banquillo

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CONTRACRÓNICA

Historias a pie de banquillo

Aficionados ourensanos celebrando la segunda victoria del COB en la cancha de Pumarín (A.C).
photo_cameraAficionados ourensanos celebrando la segunda victoria del COB en la cancha de Pumarín (A.C).

Vendajes, charlas continuas de formación, mucha bebida isotónica y una retahíla de manías y supersticiones antes y durante el segundo partido

Las estrecheces del pabellón de Pumarín, tan coqueto y caliente (en temperatura y ambiente) permiten ciertas licencias a la hora de vivir los encuentros.

A escasos dos metros del banquillo del Río Ourense Termal, la infinidad de intrahistorias que se pudieron ver darían para un libro de usos y maneras a la hora de sobrellevar la tensión.

Después de la estresante primera victoria, letal para las uñas de un Pepo Vidal cada vez más recuperado y siempre pegado a su mate (imprescindible durante la recuperación con el fisio, Iago), es cierto que la tranquilidad pareció llegar a la cara del uruguayo, que ya descuenta minutos para el partido del jueves y dedicó gran parte de los 80 minutos totales de juego (entre jueves y sábado) a dar consejos e instrucciones a Javon Masters y a un Dani Stefanuto que sigue esperando su momento.

No tenía tan buen aspecto Kevin Van Wijk, con un virus estomacal que lo convirtió en un bebedor habitual de líquido isotónico (el pobre no podrá comerse estos días la montaña de pastas 'Moscovitas de Rialto' que les regalaron los jugadores de Oviedo) y que como parte de sus  rutinas sigue sentándose en el banquillo cinco minutos antes de la presentación de los equipos. Lo mismo que los dedos de Javon Masters, siempre vendados en los compases iniciales del calentamiento y en el mismo orden. A la vista del resultado, el procedimiento y el esparadrapo deben ser patentados para el resto de la carrera de un canadiense que se ha puesto el traje de líder en el play off y que está haciendo que se extrañe un poco menos a Vidal.

Como no podía ser de otra forma, más 'heridos de guerra', con Pluta llenó de golpes (el más serio en la cadera) y Rozitis como blanco de la intensidad del juego interior ovetense. Sus dientes agradecieron este sábado que utilice protector bucal y sus compañeros que haya recuperado su versión más letal en la zona, todos contentos.

Y en la grada, la sorpresa más agradable más allá de la victoria. Medio centenar de aficionados se desplazaron a Oviedo para apoyar y empujar a un COB que se está permitiendo el lujo de soñar, de creerse que puede codearse con los grandes cocos de una competición que ya encara la recta final.

Aunque para rutinas y supersticiones las de las camisetas. Dos estrenos y dos victorias. Ejem...

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