Zona COB

Para la papelera de reciclaje

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Para la papelera de reciclaje

Desilusionante y contundente derrota del desconocido equipo de Gonzalo García de Vitoria contra un Oviedo sensacional en todos los aspectos

Chuck Daly, legendario entrenador estadounidense, dos veces campeón de la NBA y campeón olímpico con el original 'Dream Team' de Jordan, Magic y Bird, contaba una anécdota que bien sirve para resumir lo visto durante el tercer partido de esta eliminatoria.

Su equipo, el Detroit Pistons que instauró un nuevo estilo de baloncesto a comienzo de la década de los 90 -defensa, amplia rotación de jugadores y liderazgo de la línea exterior- había sufrido una derrota muy similar a la del COB, por amplio margen de puntos, con insultante superioridad del rival y pésima imagen ante sus aficionados. Un mazazo de ésos que te hace replantear porqué narices juegas todavía al baloncesto.

Al día siguiente de la masacre tocaba sesión de vídeo, corrección de errores y un sinfín de reproches. Pero el astuto técnico entró en la sala, miró a los jugadores, cogió de sus ayudantes el vídeo del partido -en aquellos años una cinta VHS- y la tiró a un cubo de basura. "Esto es lo mejor que podemos hacer con el partido de ayer", dijo.

La acción, además de la carcajada entre sus jugadores, tuvo como efecto la victoria en el siguiente encuentro. Moraleja: No hay que torturarse con látigo de púas de hierro y lamentarse de las desgracias de la vida. Sólo cuenta como una derrota en la eliminatoria. El domingo hay que jugar de nuevo, con la cabeza limpia, libre de remordimientos. Escuchen a Gloria Estefan: "Y vamos abriendo puertas. Y vamos cerrando heridas".

El tercer partido contra un pletórico Oviedo fue el peor posible del COB. No el peor de la serie ni el peor de la temporada. Fue el peor del club en muchos años.

Si miran los números, se asustarán. 26% de acierto en tiros de campo, 44% en los tiros libres. Los nueve jugadores del Oviedo anotaron. Pésima defensa, pésimo cierre de rebote, pésimo balance defensivo. Ni zona, ni individual. Ni sistema ni juego libre. Ni los veteranos ni los jóvenes. Todo salió al revés.

Si vieron el partido, el peor recuerdo fue el rival terminando un contragolpe en superioridad numérica, con los jugadores de Gonzalo García petrificados, despistados o por el suelo. Muy duro.

Mira que llegó el Oviedo con dudas, con Miquel Salvó, determinante en el segundo partido, lesionado en la banda. Lo cierto es que tanto su técnico como la plantilla respondieron de forma magnífica.

El espíritu Wright

Incluso en los peores partidos hay algo positivo que destacar. El COB tiene opciones en esta serie si en el grupo impera el espíritu Devin Wright. Lucha, entrega, orgullo, sin mirar al marcador. No extraña la ovación del público cuando regresó al banquillo. El pivot marcó el camino a seguir con su actitud.

Tiren el DVD o el dispositivo móvil a la basura. Del tercer partido no hay más que contar.