Zona COB

Techo de cristal para el COB

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Techo de cristal para el COB

Darko Balaban, el mejor del COB, lanza a canasta ante el jugador del Palencia Kacinas. (JOSÉ PAZ)
photo_cameraDarko Balaban, el mejor del COB, lanza a canasta ante el jugador del Palencia Kacinas. (JOSÉ PAZ)
El equipo ourensano firmó un partido casi impecable en un Pazo volcado, pero no fue suficiente para ganar al imponente líder de la liga, el Palencia
COB 72-81 PALENCIA

 

Techo de cristal. Ese término que quizá cuesta un poco más explicar que entender. Incluso para algunos, inexistente o poco importante. En el deporte de élite también existe. Se intuye y se distingue, aunque más a posteriori que durante el juego.

Ayer en el Pazo quedó muy clara su existencia. Fue la diferencia entre el que quiere y el que además puede. La clave entre hacer muchas cosas bien y hacerlo casi todo. Entre ganar y perder.

El COB chocó con esa barrera que no se ve durante la temporada y que la marcan los presupuestos y la configuración de la plantilla. Una frontera que no le impide ganar, pero que le obliga a esforzarse más, tirar mejor o incluso tener la fortuna de su lado ante rivales superiores. El Palencia es uno de ellos.

Lástima que los jugadores en vez del dorsal no llevasen la cifra que cobran. Donde lucen alguno de los patrocinadores, los equipos en los que han estado o los títulos o ascensos que tienen. 

Así sería más fácil entender porque algún jugador del COB no consigue canastas en juego y a otro la única que mete hasta se la ponen en duda los árbitros. Alguno defiende y defiende y sigue defendiendo, pero no mete puntos. Otro pinta bien, pero produce poco y alguno puede pelearse con el aro quizá cuando más falta hacía.


El COB fue mandando durante buena parte del partido, pero le faltaron detalles de calidad para ganar a un Palencia sobrado de referentes


No son más que limitaciones lógicas e irreprochables, pero que marcan la diferencia con un rival que ponga lo que ponga en pista mete miedo. Jugadores que solventan problemas cuando el COB tiene sus mejores minutos, que castigan saliendo desde el banquillo ante rotaciones que no dan el mismo nivel. Líderes que asumen todo el peso del juego cuando toca ganar un partido tan complicado y en una pista que empuja de verdad.

Techo de cristal que pasa desapercibido durante 35 minutos porque el COB es impecable en el esfuerzo y en el trabajo defensivo. Un equipo que demuestra estar bien entrenado e implicado con el objetivo colectivo. También el rival. 

Determinante solo en los minutos finales porque también cuenta con un puñado de jugadores que tienen tanto nivel o están tan acertados como los contrarios. Suficiente para demostrar que ha merecido la pena el precio de la entrada. Que apunta a que volverá a estar bien empleado el gasto del carnet de abonado de la temporada.

Hasta que llegan los tiros y los ataques decisivos. Y ahí unos no perdonan y otros sí. Al menos esta vez. Nada que criticar. Ocurrió  lo que condicionan los números. Porque hay partidos en los que no hace falta escribir ningún nombre para explicar lo que pasó. Solo hacen falta números. Cifras. Y al final llegas al 72-81 y todo cuadra.