¡Lloro por ti, Argentina!

¡Lloro por ti, Argentina!

¿Será verdad lo que promete, insistentemente, Alberto Fernández, sobre la reconciliación nacional, o será más bien uno de los muchos trucos propagandísticos que se utilizan para ganarse el aplauso y el favor del pueblo?

Verdad o mentira, lo cierto es  que ha logrado el 47% de los votos, y todo parece indicar que se hará con la Presidencia en las elecciones generales del próximo mes de octubre. 

Los mercados financieros han reaccionado con una extrema desconfianza ante lo que se puede parecer más a un fantasma del chavismo que a una estrategia de unir fuerzas para mejorar la situación de una Argentina sumida en una profunda depresión. 

Nadie sabe las razones que hayan podido convencer a Alberto para salir de su zona de confort, pero la sombra de los Kirchner es alargada y la futura vicepresidenta le debe necesitar para seguir manejando los resortes del poder. 

Así están las cosas en Argentina, con un panorama muy incierto que no presagia nada positivo, salvo nuestros deseos de que pueda superar esta nueva etapa de dificultades, y encarar el mejor futuro posible para una nación tan querida, que ha servido de asilo para muchos de nuestros compatriotas en tiempos pasados y que ahora nos hace llorar de emociones contenidas.