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Os puedes llevar al trullo, queramos o no

Cartas al director

Os puedes llevar al trullo, queramos o no

Queramos o no, tendremos que acatar las medidas que el Gobierno adopte para eliminar al máximo el peligro de contagios. Y si dentro de estas medidas se contempla el confinamiento obligatorio en lugares destinados para ello, como hoteles, residencias o acuartelamientos, no nos quedará otra que aceptar voluntariamente que nos lleven donde les plazca, y si nos resistimos podremos ser conducidos por la fuerza de la ley. Lo que viene a significar, para hablar claro, que nos pueden llevar al “trullo”,  queramos o no.

Esta es, al menos, la conclusión que se pueden sacar de las noticias publicadas en la prensa, en algunas de las cuales se puede leer que “el Gobierno busca cómo forzar el encierro de enfermos y controlar sus movimientos”. Puede parece muy “heavy” pero es tal cual.

Para el ministro de Sanidad este confinamiento sería voluntario y en unos lugares como de cuento, porque él mismo las ha definido con “Arcas de Noé”. Sin embargo el titular de Justicia no es tan optimista y se ha referido a los “renuentes”, a  los que, siendo portadores se mueven  libremente, que habría que geolocalizar para recluirlos forzosamente en los lugares apropiados.

Las autoridades todavía no se han puesto de acuerdo en las medidas definitiva a adoptar cuando se levante el estado de alarma, pero sí parece claro que están contemplando el confinamiento obligado para los positivos asintomáticos, lo que viene a significar que cualquiera de nosotros puede ir al trullo, queramos o no, porque, mientras no se demuestre lo contrario, somos todos un peligro público.

Y al decir todos, me refiero a todos, sin excluir a la clase política, a todos los niveles, lo que vendría a significar que nos podríamos quedar sin Gobierno una temporadita, que es casi mejor que un desgobierno como el que llevamos padeciendo una “temporadaza”. Palabra esta última que no existe en el Diccionario de la RAE, pero que podría ser incluida en próximas ediciones.

Todavía está por ver qué legislación es aplicable en este caso y si habrá que declarar el Estado de Excepción para adoptar las medidas de reclusión, pero lo que ya nadie nos quita es el miedo en el cuerpo, porque estamos hablando de privarnos de libertad que es una cosa muy seria.

Un leve aleteo

En el otro extremo del mundo, un insignificante virus contagió a una persona desencadenando la onda del efecto mariposa que ha dado todo un revolcón…
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